¡GRATIS LO RECIBISTEIS, DADLO GRATIS!

La comunidad en Corea vamos a vivir un momento histórico el

14 mayo, 2022
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  • COREA DEL SUR

La comunidad en Corea vamos a vivir un momento histórico el próximo 16 de Julio. Los primeros hermanos coreanos harán sus compromisos como laicos Servidores del Evangelio. Y de esta forma continúan haciendo crecer nuestra familia en este país y siendo luz inmensa en esta tierra coreana. Con estas palabras “Gratis lo recibisteis, dadlo gratis”, expresa Emiliano lo que significa para él este momento y nos comparte el camino recorrido hasta el día de hoy.

Momento en que conocí a la Comunidad.

Conocí a las misioneras en el 2015, a través del boletín diocesano y un poster de la Escuela de Evangelización que vi en el tablón de anuncios de mi parroquia. En diciembre de ese año, junto con la apertura el año de la Misericordia, la Comunidad empezó una Escuela de Evangelización (Escuela de los misioneros de la Misericordia). Es un programa de formación misionera para laicos, sacerdotes, religiosos que estuvieran interesados en el tema de la misión y la Misericordia. Y me apunté. Hice los tres años de este programa y participé en las diferentes misiones rurales que se hacen cada verano. Desde entonces continúo caminando con la Comunidad.

Lo que más me llamó la atención de las misioneras.

Me llamó mucho la antención la vida de las misioneras, tan parecida a Cristo en lo más cotidiano. Se situaban de igual a igual con nosotros, abajándose al nivel de cada uno y caminando juntos, compartiendo la vida. Creo que pude ver en ellas el rostro de Cristo.

Lo que significa para mí hacer los compromisos como Servidor.

Para mí, este paso es un llamado a poner en práctica en mi vida las palabras de Cristo: “Gratis lo recibisteis, dadlo gratis” (Mt 10,8). Sobre todo quiero seguir a Cristo y amarle en mi prójimo, según la espiritualidad de la Comunidad, y junto con en ella, en un espíritu de obediencia y humildad. Este deseo lo puedo resumir con cinco expresiones: :

                • Austeridad y moderación.
                • Vivir un poco incómodo, como elección.
                • Vivir la justicia, desde el respeto y la gratitud.
                • «En directo», en la sanficación de cada día.
                • Compartir y vida comunitaria, desde la vivencia de ofrenda

La parte de la oración que más me gusta es cuando dice: “me comprometo a vivir en un ambiente de simplicidad evangélica, solidario con mi comunidad”. Para mí “vivir la sencillez evangélica” es vivir el Amor de Dios, en solidaridad con la Comunidad y el prójimo, sin estar limitado por la formalidad y la disciplina. Creo que esto es el camino de la verdadera vida semejante a Cristo, centrada en la Palabra, y basada en la oración y la vida sacramental.

¿Quieres saber más de ellos? Sigue leyéndonos y ¡te contaremos más sobre la vida de estos primeros servidores coreanos!

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