Llevamos
la ternura de Dios

donde el mundo más la necesita

Somos una familia misionera católica presente en 15 países.

Creemos que el Evangelio puede sanar el corazón y transformar la vida y el mundo desde dentro.

Compartimos nuestras vidas para que todos descubran lo mucho que son amados por Dios y sean capaces de generar un mundo más humano y fraterno.

 

enfrentamos retos

En cada rincón del mundo, acompañamos realidades marcadas por la pobreza, la soledad o la falta de sentido.

No ofrecemos soluciones rápidas, sino caminos de encuentro y esperanza.

Generamos procesos donde cada reto (social, humano o espiritual) se convierte en llamada y posibilidad para construir un mundo más humano y justo.

y transformamos vidas

Cada historia es el testimonio del poder del Evangelio para renovar lo más profundo.

Jóvenes, familias y comunidades descubren el valor de sus vidas y que pueden volver a empezar.

Cada uno de ellos son los verdaderos misioneros de la misericordia, porque la alegría experimentada se contagia.

“Aprendí a mirar al otro como a un hermano”

“Aprendí a mirar al otro como a un hermano”

Crecí en una familia marcada por diferencias de etnia y por la ausencia de mis padres. No siempre fue fácil convivir y amar a todos por igual.

Todo cambió cuando conocí a las misioneras en el liceo. Con ellas aprendí a acoger, a escuchar y a amar a cada persona como “uno de los míos”. Hoy, donde quiera que esté, busco sembrar ese mismo amor fraterno que un día me cambió la vida.

“Descubrí la auténtica belleza”

“Descubrí la auténtica belleza”

Llegué a Lima y vi muros, pobreza y sueños rotos. Pero entre el polvo florecían tomates, manos que compartían el pan y sonrisas que vencían la tristeza. Un día, una niña llamada Nicolita me regaló una risa más dulce que cualquier fruta y más hermosa que cualquier mural. Entonces lo supe: la belleza verdadera está donde menos la esperas… y, cuando la encuentras, te cambia para siempre.

¿Quieres participar?

En cada país hay jóvenes y adultos que se reúnen para orar, crecer juntos en la fe y vivir la misión.

Te invitamos a unirte a experiencias misioneras, encuentros de oración o voluntariados.

Apadrina

Con tu apoyo, los misioneros pueden seguir encendiendo esperanza en todo el mundo.

Alimenta tu fe

Obtén materiales que te inspirarán a vivir y compartir el Evangelio.

Nuestra llamada misionera

Somos misioneras consagradas, sacerdotes y laicos comprometidos que viven el carisma SEMD en sus países de misión.

Nuestro estilo es sencillo, cercano y profundamente arraigado en la vida concreta de las comunidades locales.

Nuestra espiritualidad es alegre, misionera y profundamente eclesial.

Descubre cómo vivimos nuestras diferentes vocaciones misioneras

¿Te preguntas cuál es tu misión en este mundo?

Te escuchamos