Las 3 D’s

Semillas del Verbo 23. “Me han robado mis sueños, mi infancia, con sus palabras vacías” Estas son las duras  palabras de la joven activista sueca Greta Thunberg ante la ONU en el 2020. Estoy segura de que muchos jóvenes se identifican con ella ante una sociedad que les ha llevado a las 3 D’s: desilusión, desánimo y desesperanza. Leyendo el reportaje que hizo El País: “Una generación en busca de futuro”, me llenaba de tristeza… Pablo, 32 años, decía: “Mi generación es la mejor preparada y la primera que vivirá peor que nuestros padres”. Óscar de 23: “Somos invisibles para el resto de la sociedad”. Idoia, 22 años: “Tener hijos es un lujo que no me puedo permitir”.

No hay más que mirar a nuestro alrededor. Cuántos jóvenes sufren en carne propia la dificultad de independizarse o de formar una familia… Qué decir de la falta de trabajo y de sueldos que no llegan para nada… Creo sinceramente que lo más honrado sería pedirles perdón. Perdón porque esa sociedad en la que viven es la que hemos creado nosotros. Y porque el destrozo de la Naturaleza lo están pagando ya ellos y las generaciones futuras. Perdón porque les hemos robado casi todos sus sueños.

Mea culpa

Pero este “mea culpa” sería estéril si no estamos dispuestos a cambiar. ¿Cómo? Yo diría que lo primero, ayudarles a recuperar la confianza en sí mismos. Y no lo van a hacer si lo que dicen no es tomado en cuenta. Según Global Shapers, más del 50% de la población mundial tiene menos de 30 años. Ya hemos sido testigos, en pleno siglo XXI, de cómo muchos jóvenes han logrado cambios significativos en nuestra sociedad. Y el que no lo crea que entre en internet y mire.

Sin ir más lejos, Greta Thunberg. Esta controvertida niña, hoy de 20 años, empezó a los 11 sus “Fridays for future”. Fue capaz de conseguir que estudiantes de todo el mundo se congregaran cada semana ante las sedes de sus gobiernos pidiendo medidas activas contra el cambio climático.

Malala Yousafzai, pakistaní de 26 años, que con solo 13 se hizo una famosa blogera denunciando en pleno régimen talibán la imposibilidad de educación para las niñas. Premio Nobel de la Paz en 2014 y habiendo sido víctima de un atentado que casi le cuesta la vida decía: “Debemos creer en el poder y la fuerza de nuestras palabras. Ellas pueden cambiar el mundo”.

Creer en ellos es la mejor garantía de futuro para, juntos, ayudarles a crear el mundo que tanto se merecen.

Rosario Garrido SEMD

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