Podemos vencer las tinieblas

Este ha sido el descubrimiento que han hecho veinte jóvenes del

17 octubre, 2020

Este ha sido el descubrimiento que han hecho veinte jóvenes del instituto. ¿Cómo? Viviendo cinco días en casa en los que hemos tenido momentos de oración, de formación y talleres prácticos para entrar en la experiencia de descubrir su verdadera identidad:  ser luz para iluminar su entorno.

Jesús nos mira así, como luz del mundo. Hemos contemplado la vida de africanos que han sido luz para sus países y para el continente. A través de un juego de pistas fuimos descubriendo que hay muchas personas que influyen hoy siendo luz y que somos nosotros esas personas que pueden cambiar el ambiente en nuestra familia, entre nuestros amigos y en el barrio. Vimos juntos “Invictus” y Nelson Mandela nos ayudó a creer definitivamente en lo que significa ser luz para un país.

Ser luz supone un camino de transformación. Después de orar cada joven tenía que modelar con arcilla lo que Dios estaba haciendo en sus vidas. Una joven empezó a modelar un corazón y comprendió que tenía que destruirlo, sin miedo, para hacer un corazón nuevo.  Así actúa Dios con su vida:  le da un corazón nuevo. Otro joven, con una historia un poco difícil, hizo un pozo.  Había descubierto que en lo profundo de la oscuridad hay agua y que él es una fuente donde muchos pueden saciar su sed.

Vivir como luz es amar a los demás, ponerse al servicio, ayudar para que los otros puedan ser luz. Hicimos una dinámica preciosa en la capilla. Los jóvenes se acercaban para decir a los otros al oído el regalo y el don que ellos eran. Los que escuchaban lo que sus compañeros decían de ellos tenían los ojos vendados.  Muchos lloraron de emoción al sentir a Dios hablándoles a través de los hermanos.

Al finalizar estos cinco días nadie quería irse. Habían experimentado el milagro de la fraternidad: el otro no es una amenaza para mí, alguien en quien desconfiar, sino una persona que me ayuda a brillar y juntos podemos vencer las tinieblas. Otros descubrieron quiénes eran verdaderamente: “yo soy la luz que los otros esperan”, “yo soy amor y esto es más cierto que mis miedos y heridas”.

Gracias queridos jóvenes por dejaros tocar por Cristo en estos días. ¡Sois la luz que Togo necesita!

 

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