La importancia del Anuncio en Familia

La vida diaria es el lugar en el que descubrimos la

6 marzo, 2021
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  • FRANCIA

La vida diaria es el lugar en el que descubrimos la sed de Jesús y donde intentamos responder a su sed. Cuánto bien hacemos cuando nos ponemos al lado de los demás escuchando sin juicios. Esto y otras muchas otras cosas rescatábamos en el último encuentro de los servidores de Francia y Bélgica. Nos hemos encontrado en Valenciennes y quienes no han podido venir se han conectado vía internet el fin de semana del seis y siete de febrero. Hemos orado el nombre que lleva nuestra comunidad.

Somos “Servidores del Evangelio”: Dios nos eligió y nos llamó personalmente a caminar juntos para que saciemos la sed que tiene nuestro mundo de conocer la Palabra de Dios, para saciar su sed de esperanza; esa es también la sed que tiene Dios: ¡que le conozcamos porque en El está la vida!

¿Cómo lo hizo Jesús servidor? Jesús fue “servidor” toda su vida aunque lo contemplamos en el lavatorio de los pies principalmente. Pero vivió pero toda su vida sirviendo. Como cuando encontró a Zaqueo o Bartimeo, lo vemos poniéndose “por debajo”, no juzgando. Jesús mira más allá de nuestras debilidades para descubrir en cada uno un hijo de Dios. Nos pregunta qué queremos que El haga en nosotros, no se impone. Nos pide estar activos.

¿Dónde y cómo percibimos cada uno la sed de Jesús hoy? ¿Cómo intentamos responder desde nuestro ser servidor? La reconocemos en las personas que nos confía, en los que encontramos: Su sed nos llama a acoger, escuchar, tomar tiempo y respetar el ritmo de cada persona. Permitir que el otro se exprese en libertad, sin juzgar… La percibimos en el trabajo, nos pide estar activos dispuestos a “dar razón de nuestra esperanza” a aquellos que nos lo piden. Cuando estamos esperando a los niños que salgan del colegio, es una ocasión para hablar con los otros padres, ¡qué diálogos tan profundos hemos podido tener en ese tiempo de “espera”!

“… de la Misericordia de Dios”: La misión de la comunidad es la de anunciar su misericordia. Existen muchas maneras de llevarla, de ofrecerla. Nosotros, como servidores, nos sentimos llamados a que cada persona se reconozca amada por lo que es, a devolverle su dignidad y la esperanza… Que hagan experiencia de este Amor misericordioso y acompañarlos, como lo hizo Jesús.

Personalmente todo esto me ha permitido darme cuenta aún más de lo importante que es un anuncio y un acompañamiento respetuoso de cada persona, y ¡qué verdad es que nuestra experiencia de vida puede abrir camino a otros!

¡Buen inicio de cuaresma iluminada por la Resurrección!

Marie-Anne Vaillant

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