Hablar bien

Semillas del Verbo 17.

¿Por qué este título? Significa, ¿hablar sin faltas?, ¿sin palabras malsonantes?… ¿O me refiero a otra cosa con hablar bien? En mi vida misionera he tenido la suerte de vivir en muchos países y en algunos he encontrado lo que llamo “el deporte nacional”. Me explico…. Recuerdo que estaba en una fiesta de cumpleaños y cuando una de las jóvenes se fue, el resto dijo: “chicas, ¡ahora a criticarla!”. Yo quedé tan sorprendida que me fui de allí. Entonces pensé: la siguiente seré yo.

México

En México, al cotilleo lo llaman “tijerear”. Resulta una palabra muy plástica pues es cortar en pedacitos a la persona, reduciéndola a nada. No es casualidad que el Papa Francisco regalara a todos los miembros de la Curia un librito llamado: “No habléis mal de los demás”. El autor, Emiliano Antenucci, recoge algunas de las frases del Papa en las que invita a no criticar. Una de ellas es: “Chismorrear es un acto terrorista porque con los chismes lanzas una bomba, destruyes al otro y te vas tranquilo”. Y eso es tan sutil que podemos cometerlo sin apenas darnos cuenta. Qué fácil es soltar comentarios negativos de los demás…. Antenucci explica que cuando uno habla mal de otro, “se debe a que no somos felices porque nos falta autoestima; por rabia interior; por manipular a los otros; por envidia; o por aumentar nuestra popularidad”.

Cuántos comentarios en redes sociales, en televisión, o que simplemente escuchamos a nuestro alrededor se pueden entender desde ahí…. Evitar eso supone vigilar constantemente la lengua y el corazón. Por eso el autor de ese pequeño libro habla de “técnicas de conversión del corazón” como: “mirarse al espejo antes de juzgar; aprender de los humildes; observar la Naturaleza como reflejo de la bondad y belleza de Dios; o mirar el crucifijo que es la declaración de amor de Dios por cada uno de nosotros”.

Se me quedó grabado algo que dijo uno de los Padres fundadores de Estados Unidos. En una entrevista, le preguntaron sobre su mayor adversario. Cuando el presidente exponía todas sus virtudes le interrumpieron diciendo: “¿Sabe que su adversario sólo tiene palabras negativas con respecto a usted?”. A lo que el presidente respondió: “Usted me ha preguntado lo que yo opino de él, no lo que él piensa de mí”.

Para el que quiera tomarla, ¡menuda lección nos ha dado Benjamín Franklin!

¿Quieres tú hablar bien de otro?

Rosario Garrido SEMD

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