Gente

Semilla del Verbo 29. Mi experiencia misionera en muchos países ha llevado a convencerme que a un país lo salva su gente. Puede haber mucho malo pero también mucho bueno: gente que sin hacer ruido saca el país adelante. Pero, “claro -me diréis-¡hay gente y gente!” Por supuesto. Yo me refiero a esos que tienen corazón y además conciencia. Lo primero creo que ya es conocido, lo segundo no tanto. 

Hace poco me encontré con esta frase: “Conciencia es esa pequeña voz que la gente no escucha y ese es precisamente el problema del mundo de hoy”. ¿Os suena? Es del libro “Las aventuras de Pinocho” que su autor, Carlo Collodi, pone en boca de Pepito Grillo.

Últimamente, por suerte, he encontrado muchas personas que escuchan e intentan dar espacio a esa pequeña voz. Una de ellas es una italiana, Giulia. Alguien le habló de un chico que lo estaba pasando muy mal. Había dejado los estudios, no podía trabajar ni tenía un lugar donde estar. Ella, su marido y sus dos hijos quisieron conocerlo y después de un tiempo le ofrecieron su casa para vivir. Hoy, Marco -que así se llama-tiene carrera, casa y novia. Giulia y su marido serán sus padrinos de boda.

Otra es una amiga mía que acogió en su casa, hace unos años, a un inmigrante adolescente. Hoy, este chaval está terminando la universidad y después piensa volver a su país para ayudar a jóvenes como él.

Seguro que vosotros también conocéis a mucha gente así. Creo que todos tienen algo en común: ponen a la persona en el centro. Y yo diría que esto es algo que va más allá de lo religioso. Es algo profundamente humano que cada vez abarca más campos.  Este año, en Apulia (Italia), se celebra del 13 al 15 de junio la cumbre del G7, y uno de los temas claves será la Inteligencia Artificial. Hace poco, la primera ministra italiana ha hablado de la IA como el mayor desafío antropológico actual. “Nuestro compromiso -dijo- es garantizar que la IA esté centrada en el ser humano y controlada por él. Es mantener a la persona en el centro y que ella sea su objetivo último”. 

Ojalá que no sean solo palabras sino gente que las lleve a cabo con corazón y conciencia. Y esto nos implica a todos, ¿no os parece? 

Rosario Garrido SEMD

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