Dios está en lo concreto. Tercera semana de Cuaresma

La cuaresma no es un cambio de escenario, no es una especie de paréntesis de la vida, no es el tiempo donde nos vestimos de seriedad, de intentos de ayuno, de propósitos buenos, de confesiones, de vía crucis, de abstinencias… Y, a la vez, es todo eso. Pero lo fundamental es descubrir que Dios está en lo concreto.

El otro día me hablaban de una canción actual colombiana de Alex Zurdo titulada “Dios está en el asunto”. Precisamente Dios ha querido estar en todo lo humano, ha querido habitar todo lo humano hasta los rincones más oscuros de la inhumanidad. Ha querido estar incluso en aquello que nos vuelve inhumanos: el pecado. (Que palabra horrible, que ya casi se ha borrado de nuestro vocabulario social).

Lo que nosotros experimentamos como lo más humano, lo que nos hace ser humanos: nuestra mezquindad, egoísmo, maldad, soberbia, superficialidad, deseos de venganza, violencias y un largo etc…, pues resulta que no es lo propiamente humano. Es lo que desfigura nuestra identidad de hijos e hijas. Esa desfiguración es algo ajeno al proyecto de Dios para nosotros.

Y en la pascua y el camino cuaresmal Dios nos quiere hacer comprender que nuestra verdadera identidad es la de vivir auténticamente, sin todo aquello que nos hace inhumanos. ¿Será eso posible?

Por ello, el camino cuaresmal es un camino de humanizarse y liberarse de todo aquello que nos deshumaniza. Y todo ello es posible porque Dios está en lo concreto, hasta en el pecado, para poder liberarnos de ello.

Por tanto, la cuaresma no es un cambio de escenario sino una profundización de “nuestro escenario”. ¿Podremos vivir lo de cada día desde una nueva óptica, la de la humanidad? ¿Tenemos entrañas de humanidad? ¿Juzgamos desde las entrañas de humanidad? ¿Percibimos desde las entrañas de humanidad? Y más aún ¿actuamos desde las entrañas de humanidad?

Mónica Arca SEMD Madrid

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