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La vida que se entrega engendra Vida

Queridos hermanos, os queríamos compartir una buena noticia de esas que no salen en los periódicos. En este fin de semana pasado la diócesis de Dapaong y en especial la Familia Franciscana hemos celebrado la vida entregada como el grano de trigo de nuestro hermano y padre Pierre Reinhard.

 

El padre Pierre era un franciscano francés que vino a Dapaong a la edad de 29 años, apenas en los comienzos de la Iglesia en esta diócesis. El amor por esta tierra le llevó por caminos inesperados como el de crear de la nada el vocabulario de la lengua nativa moba o el de servir a la diócesis como administrador apostólico durante seis años hasta que se ordenó el que ahora es nuestro obispo y del que ha sido uno de sus ayudantes más importantes. El padre Pierre ha sido un pilar en la diócesis y en su comunidad durante 50 años. Todo el mundo dice que su manera de trabajar era incondicional, sencilla y discreta siguiendo las huellas de su padre San Francisco. Ahora lo seguirá haciéndolo desde el cielo porque murió el pasado 27 de Febrero.

 

Si el grano de trigo no cae el tierra y muere seguirá siendo un único grano, pero si muere da mucho fruto, éste fue el texto del Evangelio que se leyó en su funeral y podemos decir que Pierre ha sido como ese grano de trigo enterrado en esta gente y por eso ha dado y dará mucho fruto. Un seminarista y un monje domínico nos decían que su vocación se debe a él. Por la capilla ardiente pasaron muchísimas personas que le querían y lloraban al pensar que ya no lo iban a volver a ver, eran las personas que él había hecho suyas a lo largo de su vida y que llevaba en su corazón grabados.

 

El padre Pierre era uno de los dos únicos misioneros que podían hablar con los moba en su propio idioma y por eso decían que a pesar de ser francés tenía espíritu moba. Podía hablar directamente y sin intérprete con todo el mundo, hasta con las mujeres más ancianas que nunca han ido a la escuela. Cuando el mes pasado se puso enfermo y aquí ya no se podía hacer nada más lo llevaron a un hospital de Francia donde murió. Dicen que por él se hubiese quedado en Francia con tal de no dar trabajo a los hermanos, pero ha sido el pueblo de Dapaong el que ha pedido que se trajese el cuerpo para ser enterrado en la misma tierra que día a día había amado con todas sus fuerzas. Damos gracias a Dios porque un poco, nosotras hemos podido ser testigo del fruto de su vida.

 

En el funeral la catedral estaba repleta de laicos, religiosos, religiosas, sacerdotes y algunos obispos. Fue emocionante sobretodo el momento donde los hermanos franciscanos alzaron la caja con su cuerpo y la balanceaban al ritmo de los cantos y de los gritos típicos mobas al mismo tiempo que las mujeres agitaban sus pañuelos y ramas de árboles como signo de agradecimiento por su vida, el Señor ensalza a los humildes. Tampoco pudieron faltar las danzas tradicionales de los funerales que bailaban, con mucho amor y sentido, sus amigos e hijos en la fe.

 

Para nosotras ha sido un hermano que nos acogió con los brazos abiertos y la sonrisa en la boca, cuando le pedíamos quedarnos en su capilla para orar siempre nos decía que sí. Nosotras éramos para él como sus nietas y él era para nosotras como nuestro abuelo al que íbamos a veces para pedirle consejo. Hemos compartido con él algunas misas en su casa, en nuestra primera navidad nos invitó a comer, nosotras le invitamos a él, celebramos el año pasado sus 50 años como sacerdote, nos confesaba, etc.

 

Padre Pierre, te queremos dar las gracias porque has sido para nosotros un testimonio vivo de que se puede llegar hasta el final con la alegría siempre en los labios a pesar de las dificultades y con la discreción del que no busca brillar porque enamorado de Cristo, solo busca hacer su voluntad. Te pedimos que nos ayudes en estos comienzos de la comunidad en Dapaong y en el mundo entero para que Cristo pueda llegar a muchos corazones

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