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Venid y veréis

 

 

¿Has estado alguna vez viviendo una aventura extrema, que desafía tus fuerzas, amor y fe, proporcionando mucha alegría? Si te gustan estas experiencias, te cuento sobre el Venid y Veréis.

 

 

Venid y veréis es una experiencia de convivencia de 5 días, que se hace con los adolescentes y jóvenes. Su nombre viene de las palabras, que Jesús en el Evangelio de s. Juan dirigió a sus primeros discípulos. Ellos le preguntaron: ”Maestro ¿dónde vives?”- “Venid y lo veréis”, contestó Jesús.

 

 

Hoy, la pastoral de jóvenes de la diócesis de Guadalajara, en nombre de Jesús, dirige estas palabras a los juveniles y jóvenes – “vengan unos días a la casa María Madre a convivir entre vosotros y con un grupo de monitores”. Os doy algunas pinceladas de la experiencia Venid y Veréis que tuvo lugar desde el 19 al 24 de noviembre de 2017. Allí hemos participado tres misioneras de la comunidad y sentíamos el apoyo de la comunidad misionera que vive en María Madre.

 

 

Era una experiencia desafiante para todos. Para los chicos porque se lanzan a aprender a relacionarse, no sólo con sus compañeros más cercanos, sino con todos los participantes. Por eso, por ejemplo, cada día se sientan con personas distintas en la mesa, comparten en pequeños grupos. Se les invita a crecer en madurez humana asumiendo turnos de poner mesa para la comida, recoger el comedor, limpiar los platos y tener tiempo de estudio. La experiencia más extrema que compartió un participante era ¡ tener que limpiar su váter! Claro está, que participar en Venid y Veréis no significa tener días libres del colegio. Por la mañana todos van a sus escuelas.

 

 

Para los monitores el desafío consiste en ser ese lazo de amor de Dios cercano, comprensivo y a la vez capaz de poner límites por el bien de los chicos. Es obvio que lo que menos atrae a un juvenil es acostarse pronto mientras está fuera de casa con un grupo de amigos majos. Pero al día siguiente hay que ir a clase y para eso uno tiene que haber dormido. Los monitores también al día siguiente tienen que ir a sus trabajos.

 

 

Seguramente el Venid y Veréis es una oportunidad valiosísima para un juvenil de conocerse no sólo desde la mirada que le proyecta la sociedad, escuela o la familia. Es una invitación a creer en la felicidad, en sus sueños y el valor de sus vidas. Ojala crean también la mirada de Dios que cuenta con ellos para construir un mundo cada vez más humano y reflejo del Reino. El empezar cada día con oración y terminar el día en presencia de Dios iba ayudando en eso. Se introduce en la oración con meditaciones sencillas, cantando canciones en una capilla cuya decoración trasmitía la calidez del corazón de Dios dirigido a estos chicos. Las dinámicas de la tarde y grupos de compartir apoyaban este objetivo.

 

 

En general logramos crear un clima de confianza, dónde los chicos y los monitores pudimos compartir de corazón a corazón, sin las corazas que muchas veces nos ponemos en otros ambientes. Toda la experiencia es acompañada por juegos y actividades deportivas. La casa está llena de risas y alegría juvenil. En los monitores se nota una alegría que viene de la renuncia por amor. Renuncia del tiempo para mi, mi comodidad y descanso por amor a estos chicos y secundando el deseo de Dios que quiere verles felices amando.  ¡Así que si la vida te plantea algún desafío, acoge lo con amor!  Hay mucha alegría por descubrir.  

 

 

Ula

 

 

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