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Testimonio de Hania

   Me llamo Hania tengo 20 años. Vivo en Polonia.

 

   En noviembre del presente año he participado en el primer módulo del proyecto Discovery, que tuvo lugar en Münster, en Alemania.

 

   Justamente durante este viaje he podido, una vez más, experimentar mis propios límites. Normalmente me cuesta adaptarme a situaciones nuevas, llevo mal las salidas a sitios nuevos, tratar con gente nueva, los idiomas, otras costumbres, cuando todo es distinto,  el miedo y la curiosidad se mezclan.

 

   Sin embargo, desde el primer día, me venían las palabras de Jesús: ”Boga mar adentro” (Lc 5, 4). Estas palabras me dieron ánimo y me permitireron, en lugar de encerrarme en mí misma, buscar lo que Dios me quería regalar allí. Y, efectivamente, recibí mucho.

 

   Me marcó mucho el paseo en silencio, en medio de la noche, por Münster Puede parecer superficial o una tontería, pero este paseo fue para mí crucial, me cambió la manera de pensar. Por primera vez no veía en la gente una amenaza sino una riqueza, un don para mí de parte de un Dios que me ama.

 

   La misión por las calles de Münster fue también un gran desafío para mí, porque era salirle  al encuentro a gente que no siempre quería escuchar y me tuve que medir con el miedo a un ”NO” de los otros. Pero la misión fue una experiencia muy buena, porque salí hacia personas con las que  nunca hubiera hablado en otras circunstancias. Gente de otras confesiones y de distinta cultura, durante las pocas palabras que intercambiamos sentí que Dios cambió en mí el lugar en el que solo había miedo, llenándolo de amor hacia los demás.

 

   Este ha sido mi primer Discovery.  Viajé a Alemania con miedo y regresé de allí como una persona que ha descubierto un tesoro de valor incalculable (Mt 13, 44-46)

 

   Dios trae siempre algo nuevo, una novedad que despierta a ponerse en camino, a salir del lugar donde estás, a ir más allá de lo conocido, a la periferia y al límite. ¡Dios no tiene miedo! ¡el temor no le echa atrás! Se atreve a llevarnos más allá de nuestros esquemas y no teme alejarse de la orilla. Él mismo se ha hecho extremo. Por eso si nos atrevemos a ir más allá, le encontraremos. Jesús nos espera ya en el corazón de cada hermano, en sus heridas, en sus angustias, en su oscuridad. (Gaudate et exultate)