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Testimonio del Padre Bassam. Retiro en Espinosa

El pasado mes de Agosto (2016) un grupo de sacerdotes diocesanos cercanos a nuestra comunidad se reunieron en Espinosa de Henares para unos días de retiro y de compartir. Este testimonio está escrito por un sacerdote diocesano de Amman, Jordania. Al retiro también asistieron dos sacerdotes coreanos y dos sacerdotes alemanes. Varias misioneras de Israel-Jornadia, Alemania y Corea compartieron el retiro con los sacerdotes en este camino de descubrir el papel y la vocación de los sacerdotes diocesanos dentro de nuestra familia misionera para el mundo.  Aqui os dejamos el testimonio del Padre Bassam Shahatit.

 

- Retiro de Sacerdotes en Espinosa, Agosto 2016

 

   Cuando repaso y contemplo todo lo que escuché y compartí con los sacerdotes y las hermanas de la comunidad, Servidores del Evangelio, de Corea, Alemania, Inglaterra, España y Bélgica en nuestro retiro, debo decir que aprendí tantas cosas para mi vida.

 

   Me ayudó a rezar más, a amar más y a trabajar juntos por la unidad de la comunidad. Hacer más y hablar menos, como dice San Francisco de Asís: “Anunciar a Jesús y si fuera necesario incluso con las palabras”.

 

   Escuchar a ambos lados, especialmente en momentos difíciles, con ojos limpios. Dejar a Jesús purificar mi manera de mirar a los otros, permanecer en medio como Jesús en la cruz. Necesitamos ser misericordiosos en nuestras relaciones con los otros. Abrir nuestras manos es una aventura que significa ser parte de las manos de Jesús que llegan a todos los hombres.

 

   Ser como Jesús en la Eucaristía significa dejarse partir y repartir a los otros, compartir con otros. Ser humilde requiere lavar los pies de los demás. Resolver los problemas con nuestro esfuerzo humano es importante, pero para empezar deberíamos ponernos a nosotros mismos en las manos de Dios. Pasar tiempo con los demás no es desperdiciar o perder el tiempo. En Dios nada es perdido.

 

   La Misericordia de Dios pasa por nosotros hacia las personas, puede cambiar sus caras y hacerles más felices. Debemos aprender cómo transformar el veneno y los problemas en cosas buenas con la ayuda de Jesús.

 

   En nuestros problemas y en nuestro día a día debemos poner a Jesús en el primer lugar. Mi vocación es ser testigo del Amor y de la Misericordia de Dios y vivir en comunión en comunidad.

 

  Muchas gracias a Monika Krämer, Paula Guerreiro y Ania Czechowska por su invitación y a todas las otras misioneras por recibirme y por compartir con nosotros.

 

   Fr. Bassam Shahatit                        

   Jordania. Amman 20/9/2016

 

 

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