Quiénes somos

Una familia de hermanos en la fe

Una familia de hermanos en la fe

14-Sept-08 en Lourdes con el Papa

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Somos una joven Asociación Misionera llamada ¨Servidores del Evangelio de la Misericordia de Dios¨. Dios quiso que naciéramos como una familia de hermanos en la fe; una gran familia cristiana -jóvenes, mayores, niños, familias- que compartimos un mismo corazón y un alma sola.

En el seno de la Iglesia católica fuimos aprobados como Asociación de fieles de derecho diocesano en el año 2002 por nuestro querido obispo de la diócesis de Münster; Mons. Lettmann.

Desde el principio estuvimos repartidos por numerosos países muy diferentes entre sí: Alemania, Polonia, España, Portugal, Francia, Bélgica, Argentina y Japón. A lo largo de estos años Dios ha querido bendecirnos con unas pequeñas y nuevas comunidades que están iniciando su camino en medio de realidades muy diferentes: Corea, Ucrania, Colombia, Perú, Israel y Togo.

En un mismo Espíritu

• Sintiendo con la Iglesia

Mons. Lettmann y Rosa Sáez

Mons. Lettmann y Rosa Sáez

Como pequeño pueblo de Dios, en medio de su Iglesia, al descubrir el latido conmovido del corazón de Dios por la humanidad sentimos la llamada a hacer de nuestra vida encarnación del Amor Misericordioso de Dios para todos los hombres.

En un trato cercano y vivo con Cristo, queremos vivir con el mismo celo que guió a Jesús a anunciar el Evangelio y a entregar su vida por la unidad de todos los hombres. Su ¨Tengo sed¨ hoy nos llama a continuar en nosotros su misma pasión de amor por la humanidad y con Él queremos servir su misericordia.

• En comunión

Queremos vivir en una comunión profunda entre nosotros (familia servidora), con la Iglesia y con todos. Estos años han estado marcados, por un camino de descubrimiento agradecido de la Iglesia como Madre y Hermana. A ella pertenecemos por gracia, de ella aprendemos continuamente y también nos es confiada por Jesús. Con ella queremos caminar poniéndonos al servicio de la comunión eclesial y con ella ser signo y fermento de unidad para todos nuestros hermanos en el mundo entero.

Distintos miembros formando un solo Cuerpo

Desde la variedad de vocaciones a las que Dios nos llama queremos ayudarnos en serio a hacer la voluntad de Dios para cada uno de nosotros ayudándonos a ser fieles hasta el final disfrutando al máximo cada uno en la vocación que Dios nos ha confiado.

María, nuestra Madre

María, nuestra Madre

Los diferentes estados de vida, culturas, idiomas, edades y vocaciones que componen nuestra comunidad hacen brotar en nuestro corazón una acción de gracias inmensa a Dios comprometiéndonos a ser impulso los unos para los otros en el seguimiento de Cristo.

La oración de Cristo: "Que sean uno, para que el mundo crea", nos anima cada día a no ahorrar esfuerzos por consolidar en nosotros los lazos de amor en Cristo y de comunión eclesial, que queremos enraizar en una profunda humildad a través de nuestra conversión cotidiana.

No podemos olvidar a nuestras familias, madres, padres, hermanos y amigos. Ellos han sido y son cada día, impulso, ayuda y ánimo para seguir adelante. Sin ellos y tantas y tantas personas que oran por nosotros, que colaboran económicamente, y con su gran afecto, no sería posible esta comunidad. Por ello sentimos que también todos ellos forman parte de esta familia.

Quisiéramos que Dios cada día pudiera ensanchar nuestra comunidad para sentir como parte de nosotros cada vez a más hermanos: hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación.

 

 

 
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