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Que esta tierra siga  siendo siempre tuya, Señor

 

¡Hoy estamos de fiesta! En este domingo 26 de noviembre nuestros servidores célibes de Argentina: Américo, Alfredo y Amelia, renuevan su sí a Dios. Aquí tenemos un precioso testimonio de Amelia que desborda gratitud, fe y felicidad. Gracias, Señor, por sus vidas y su fidelidad.

 

     Durante este tiempo  de preparación para esta renovación del “sí” dado a Jesús, de ser Servidora Célibe, lo que me mueve es una profunda acción de gracias, por el milagro de la vida que Él me hizo a través de mis papás. Yo no estaría aquí sin su deseo de formar una familia, en donde primero me regalaron el don de la fe el día de mi Bautismo y me enseñaron los mas lindos valores humanos: servicio, esfuerzo, trabajar por el bien de todos, el ser agradecida, no sé, todo lo que hoy Dios puede tomar en mi y llevarlo para el servicio de los hermanos que pone a mi lado. Y por supuesto el don de poder vivir la fe, que implica el don de la libertad, sí, de dejarme libre de tomar la opción de seguir a Jesús, aunque no lo entendían mucho, pero les alegraba el verme feliz. Y por esto es que mi primera acción de gracias es a Dios  por regalarme a mis papás, con sus dudas, pero creyendo en mi felicidad.

 

               ¡GRACIAS JESÚS POR EL REGALO DE MI MAMA Y DE MI PAPA!

 

 

     En nuestro lema (junto con Américo y Alfredo), tiene un significado muy especial para Mi la palabra TIERRA, que si le ponemos agua es BARRO, y yo muchas veces vi ese barro como las pobrezas que encontraba en mi, mis debilidades, pero hoy veo también que ese barro es moldeable y Él lo fue moldeando en sus manos de Alfarero y con su Amor paciente, me mostró que ahí también estaban esos dones que puso en mi para darlos. Y  con este MOLDEAR me venía muy fuerte MI FAMILIA SERVIDORA, que como Madre Acogedora, primero me mostró e hizo gustar la experiencia de Misericordia, ese encuentro con un Jesús que yo no conocía y que me en enamoró hasta hoy darle toda MI VIDA. Esa Familia que me recibió con los brazos abiertos y con mucha paciencia, durante estos 13 años, me enseñaron a gustar de la Amistad con Él en la oración y en el compartir cotidiano con cada hermano, en el servicio, y por supuesto en el querer de todo corazón compartir con los demás este descubrimiento, para mi, de su Misericordia.

 

             ¡GRACIAS JESÚS POR EL REGALO DE SER PARTE DE ESTA FAMILIA SERVIDORA!

 

 

     Y hoy, mirando para atrás, es ver a Jesús que me llamó, cuando yo ya no daba nada por mi vida, y puso su confianza en mí y sembró en mi corazón “un poquito de confianza en Él” y eso es lo que hoy hace tan feliz mi corazón, ver que el LLAMADO Y LA RESPUESTA, es puro don suyo, y que me eligió y me elige, con todas mis limitaciones y que con todas ellas HACE MARAVILLAS y eso solo es milagro de su Amor que se  desborda y es capaz de sacar de mi eso que ni yo me lo esperaba. Y esto realmente me admira porque pone en mi el deseo de darme, de jugarmelo todo, en el día a día, porque antes que yo, es Él el que CREE en mí.

 

 

     Por eso, viendo mi vida desde este HOY en el que El me puso, concretamente dentro de esta Familia y viviendo en el Pato. Es que puedo vivir dandole gracias por esta vocación especial de ser SERVIDORA CÉLIBE, y vivir esta misión permanente, que se fortalece en el trato de amistad y diálogo con Él en la oración, para llegar a sostener mi vida, en el acompañamiento de los jóvenes, de las familias, el llevar la comunión a los enfermos...y ahí  desplegar el don de la maternidad. Y la misión vivida desde el trabajo, en el contacto con tanta gente en la Casa de Retiro de El Pato, queriendo hacer, en ese lugar, de puente para que muchos puedan encontrarse con Dios y también con los hermanos con los que la llevamos adelante juntos, pues yo soy simplemente una más, y que sin ellos este trabajo no sería igual.

 

 

     Hoy para mi, todo esto se resume en la canción que elegimos para la acción de gracias de la Misa, que dice, “Y NO ME QUIERO CONFORMAR, HE PROBADO Y QUIERO MAS”. El deseo de mi corazon, es hoy en esta celebración en Familia, pedirle la gracia a Jesús de que jamás me conforme con lo alcanzado, ya que siempre hay algo más...hasta llegar al abrazo con Él, en ese día que sólo Él sabe. Y ese “he probado”, no es en el sentido de que este tiempo pasado fue un “probar a ver que pasa”, sino en que gusté, me enamoré de Jesus y “quiero más” de su Amor, para seguir contagiando, en esta realidad que me toca vivir, el regalo de la experiencia de su Misericordia en mi vida.

 

 

     Este SÍ dado hoy, 26 de Noviembre del 2017, es un Sí renovado, a través de muchas cosas lindas vividas y de las caídas y levantadas, todo vivido en un clima hermoso de Familia. Por eso hoy siento que mi corazón pareciera que va a reventar de FELICIDAD, al decirle una vez más SI públicamente, siendo muy consciente, de que es sólo don Suyo y de que lo único que me pide es que me abra siempre a su Amor, sobre todo en los momentos en que no veo y es ahí donde Él me invita a confiar en esas “CUERDAS HUMANAS”, que puso en mi camino, que se llaman “SERVIDORES DEL EVANGELIO DE LA MISERICORDIA DE DIOS”, MI FAMILIA, que me demuestran cada día que Jesús me Ama y que ellos me aman en Jesús, y me ayudan a buscar siempre lo mejor para mí y que significó en muchos momentos ver por medio de sus ojos eso que yo no podía ver, como por ejemplo los TALENTOS Y DONES que hay en mí, y confiar hasta que Él me fue dando la Luz para verlos.

 

 

     Sin alargarme mas, les comparto la Palabra de Dios, que me acompaña desde mis Primeras Promesas: “Feliz tu porque has creído” y hoy puedo decir con todo el corazón, SOY FELIZ ENTRAGANDOLE TODA MI VIDA A ÉL y darle gracias por su llamado....

 

 

     Gracias también a todos los hermanos que han pasado y entrado en mi vida, gracias por creer en mí y ayudarme a ser fiel a la vocación que Jesús me regaló de ser SERVIDORA CÉLIBE.

 

 

     Un abrazo a todos y me confío a sus oraciones, para que como dije en la oracion de consagracion, este SI sea como el de María, aquí en Argentina, Nuestra Señora de Luján, PARA SIEMPRE, y que me ayuden a seguir creciendo.

 

 

     Gracias Jesús porque me das la oportunidad de “LLEVAR ESTE TESORO EN VASIJA DE BARRO”.

 

                          Amelia, 26 de noviembre de 2017.

 

 

 

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