Tenemos la alegría de compartiros el testimonio de las misioneras que hicieron sus Promesas definitivas el pasado 15 de agosto, un "Sí" que es impulso para todos nosotros."Todas las generaciones te llamarán feliz"
¡Hola a todos!, como sabéis, éste es el lema que elegimos para nuestras Promesas definitivas que hemos hecho este pasado 15 de Agosto en Guadalajara (España).
La verdad es que esta fecha, día de Nuestra Madre, ha quedado grabada en nuestros corazones PARA SIEMPRE, no sólo para nosotras, las que, por pura misericordia de Dios, tenemos la gracia de poderle ofrecer al Señor toda nuestra vida, sino también para todos los que ese día pudieron estar presentes y compartir con nosotras ese momento de felicidad enorme.
A todos ellos, MUCHAS GRACIAS, a nuestras familias, a nuestra Comunidad y a todos los que quisieron (y pudieron) acompañarnos en ese momento; y GRACIAS también a tantos que sabemos que habéis estado rezando por nosotras, a tantos hermanos por todo el mundo que habéis participado de este "sí" definitivo.
La experiencia que se nos queda en el corazón es que merece la pena entregarle toda la vida a Jesús, que si hemos llegado a este momento no es por nuestras fuerzas, por nuestros talentos humanos, ni porque seamos distintas a los jóvenes de hoy, sino porque hemos descubierto a un Dios que es bueno, que es capaz de hacer feliz a cualquier vida, que puede llenar cualquier corazón, y que además, necesita nuestras vidas para llegar a mucho s hermanos, para darle a conocer. Jesús nos ha enseñado a amar, a darnos a los otros, a soñar con nuestra vida, y no podemos hacer otra cosa que entregarle todo lo que somos, todo lo que tenemos.
![]() Por eso, sentimos que este "sí" que hemos dado, no es sólo nuestro, pertenece a todos aquellos que nos han acompañado a lo largo de nuestras vidas, pertenece a nuestras familias de las que hemos recibido mucho amor, mucho apoyo, nos han enseñado mucho; pertenece a nuestra querida Comunidad de Servidores del Evangelio, a cada hermano y hermana por los que hoy nosotras estamos aquí, por la fidelidad de cada uno de ellos; pertenece también a todas esas personas que Dios nos ha puesto en el camino y que son aliento, son apoyo y también el motivo de nuestra entrega; Y, por supuesto, nuestro "sí" pertenece a nuestra querida Iglesia, que también nos ha acompañado, nos ha enseñado y nos enseña a vivir al servicio de cada hombre de esta tierra.
Nuestra vida os pertenece y nuestro deseo es que, en los lugares donde cada una estemos, podamos ser ese rostro misericordioso de Dios para todos.
Un abrazo y, de nuevo, GRACIAS A TODOS, todas las generaciones os llamarán felices…
|
