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Preparando un lugar para el Señor

   El pasado 5 de Noviembre nos hemos mudado a una nueva casa. Van a tirar y reconstruir nuestro antiguo barrio de Upnaedong, así que tuvimos que dejar este lugar tan querido, en el que vivimos unos 9 años. No sin dolor en el corazón, porque en aquel barrio sencillo, de gente humilde, acogedora, alegre, pudimos experimentar la bondad y la providencia de Dios con nuestras vidas y sentir que Él nos regalaba una gran familia para caminar, padres, madres, hermanos con los que pudimos pasar juntos muchos momentos muy buenos y entrañables. 

 

   Así que con mucho agradecimiento por todos estos años vividos allá nos pusimos en camino hacia el lugar que la providencia nos preparó. La diócesis nos ha prestado un edificio grande en el que vivir y del que hacer una especie de centro misionero. Desde que empezamos a decir a la gente que nos mudábamos, muchos han venido a ayudarnos, a limpiar, a llevar y ordenar trastos, a acomodar la nueva casa para que muchas personas puedan venir, descansar el corazón y encontrarse con Dios. Así que vivimos todos estos días con mucha gratitud en el corazón.

 

   Y en medio del trabajo no puede no venirnos a la mente las lecturas que escuchamos tan a menudo en este tiempo de adviento: “Preparen un lugar para el Señor”. El primer día que amanecimos en la casa leímos el evangelio del día que decía: “Todo está ya preparado… Decid a la gente que venga hasta que se llene mi casa” (Lucas 14,17.23). Os pedimos vuestra oración para que esta nueva casa se convierta en la casa del Señor y de muchos que le buscan.

¡Un abrazo y feliz tiempo de Adviento!