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Para alcanzar amor

Tiempo lectura 5 minutos

 

Esta oración es la introducción a un viacrucis contemplativo de un Viernes Santo. Se puede reflexionar cada día que quieras contemplar el amor de Jesús en la cruz por ti.

 

En esta tarde en el mundo entero se vive el camino de la cruz actual.

Creo que es muy importante que aprendamos a vivir estos momentos como los momentos de mayor amor. Hay una meditación de S. Ignacio, en los ejercicios, que se llama “para alcanzar amor”. En esta meditación se rehace toda la historia del mundo y de nuestra vida, de lo que Dios ha ido haciendo por nosotros. para que nuestro corazón pueda empezar a captar lo que es amado. Esta tarde me gustaría que viviéramos el Viacrucis con esta  intención del corazón: para alcanzar amor.

 

Viendo a Jesús en la cruz, viendo y tomando conciencia de lo que Él está viviendo por cada uno de nosotros para alcanzar amor, tiene un objetivo fortísimo esta tarde, es una tarde en cantidad de momentos de nuestra vida. Lo que yo quisiera es que estos momentos se nos quedasen como para cualquier tarde o mañanita del mundo, cualquier momento, cualquier mañana que nos levantamos a hacer oración.

 

Son momentos de nuestro Dios que quien está enamorado los capta. Quien está enamorado los capta, quien tiene un corazón un poquito sensible los capta. Son los momentos de la muerte de nuestro Dios. Agonía y muerte de nuestro Dios. Pasión actual. Y de estos momentos, cuando uno se da cuenta de que están ocurriendo, nacen los más grandes deseos misioneros. Esta tarde es una tarde de opción, una tarde de opción, de verdad.

 

Introducirnos significa pedirle al Señor que nos aumente la fe porque la realidad de nuestro Dios, la realidad de Cristo que continua hoy golpeado, herido, sufriendo, muriendo... La realidad de nuestro Dios o la captamos desde la fe o no se capta. Y esto es lo que nos pasa muchas veces cuando no tenemos fuerza en la misión. ¿Por qué no tenemos fuerza en la predicación? ¿Por qué en muchos momentos no nace de nosotros la fuerza de entregarnos? ¿Por qué no nace de nosotros ese dar la vida voluntariamente? ¿Por qué no nace de nosotros ese dar la vida voluntariamente? Yo pienso que todo depende de captar estos momentos.

 

Partimos de la fe y en la fe lo que la fe nos dice es que nuestra vida puede y llega y es así a afectar a nuestro Dios. Nuestro Dios nos quiere tanto que está sufriendo en sí mismo lo que en el fondo está sufriendo toda la humanidad, lo que en el fondo está sufriendo nuestra vida por mucha cara maquillada que llevemos por fuera. Esta tarde la muerte de Cristo nos habla de que no puede continuar viendo, desde nuestra vida misionera, la vida de cada hermano en el mundo así como está.

 

Os he creado para otra cosa, os he llamado para otra cosa. En el fondo este Cristo somos nosotros mismos hermanos. Es la reacción de nuestro Dios. Este Cristo soy yo, este Cristo es como está mi vida en muchos momentos. Este Cristo es como está la vida de mis hermanos por mucho que salgan de las facultades y por mucho que vea las calles de Madrid de marcha los viernes por la noche, que parece que todo va de maravilla. Esto es la realidad, este Cristo es la realidad.

 

Este Cristo es la realidad de nuestra Iglesia, la realidad  de nuestro mundo. Nuestro Dios queda afectado. Esta es la verdad de fe que está en la base de lo que vamos a vivir esta tarde. Nuestro Dios queda afectado. A nuestro Dios le toca la falta de nuestra vida, le toca por dentro, lo sufre por dentro, lo asume por dentro. Es quien se da todo entero para que esto no continúe así.

 

Cuando besemos la cruz esta tarde es el amor de nuestro Dios hasta el final. Y el tengo sed dirigido a nosotros es para pedirnos nuestra vida, que continuemos reaccionando como Él, reaccionando en nuestra propia carne y sangre  como misioneros. Reaccionando frente al pecado del mundo que está destrozando nuestro corazón y el corazón de tantos hermanos. Si en esta tarde aprendiéramos a coger el pulso de la Vida Eterna en nosotros, en nuestras comunidades.

 

Si esta tarde abrimos los ojos a lo que está pasando, quizás en una revisión de vida podemos captar que está sucediendo lo mismo, que continuamos con lo mismo y quizás nuestro Dios nos da capacidad de reacción. En una escuela de evangelización, en un grupo de servidores que viene por casa, en nuestras comunidades..., si aprendemos a captar lo que está pasando esta tarde quizás adquirimos capacidad de reacción. Parece que todo está muy bien pero aquí falta lo esencial. Quizás frente a nuestra propia vida reaccionamos mucho antes que en los ejercicios espirituales. Quizás viendo nuestra propia vida uno se planta y dice: “Señor, yo no continuo así. Mirándote yo no continuo así. Señor a mí se me está yendo la vida”.

 

Reaccionamos frente a cantidad de cosas, pero sólo la fe nos hace reaccionar cuando se nos va la Vida Eterna. Nuestro Dios en carne y sangre queda afectado para que nuestra fe no sea una teoría sino que la Vida Eterna sea lo más real de cada uno de nuestros días. La Vida Eterna como lo más real. Ese Cristo asumiendo en sí mismo todo como lo más real. Mirando mi vida como lo más real, mirando nuestras comunidades.

 

Creo que si nosotros en esta tarde nos dejamos coger la vida, si nos dejamos coger la vida, si nos creemos lo que está pasando en esta tarde en la humanidad, todo lo que se nos hace cuesta arriba, todo lo que se nos hace fardo, tantas cosas que nos hemos propuesto por voluntad en muchísimos momentos de nuestra vida, si nosotros nos creemos lo que está pasando, toda nuestra vida será agradecimiento.

 

Señor, ¿De verdad lo que yo vivo a ti te afecta? En el fondo es la mejor Buena Noticia ¡Eh! Es el amor que se une pase lo que pase y suceda lo que suceda a nosotros. El amor que corre la misma suerte que nosotros. Está corriendo la misma suerte que cualquier hermano del mundo entero en esta tarde. Está corriendo mi misma suerte.

 

Los momentos de oración en nuestra vida misionera tendrían que ser los momentos donde saltáramos fuertemente frente a lo que vivimos. Si nosotros en la oración  captamos lo que le está pasando a nuestro Cristo, y no como cosas extrañas. En la oración se vive la realidad, no son cosas extrañas, no voy a escuchar una voz extraña, voy a abrir los ojos. Si en la oración de cada mañana el Señor me permite captar lo que a El le está pasando no entro y salgo de la oración de la misma manera. ¡Es imposible!

 

A mí me encanta cuando ves una persona que está orando y que sale de la oración como quien ha captado... “¿Puedo hacer esto? ¿Podemos hacer esto otro?...” Tanto lo que está pasando esta tarde, como lo que pasa mañana por la noche en la vigilia pascual ES LO MAS REAL DE CADA DÍA. Y nos tenemos que acostumbrar a esto.

 

Cuando uno mira de frente a un Cristo en verdad, en sinceridad total, ahí nace el mayor amor para alcanzar amor. ¡Mírame! Para alcanzar amor ¡mírame! Para alcanzar amor no tapes nada de tu vida. Esta tarde es sencillamente para alcanzar amor. El llega hasta el final para alcanzar amor, para que nuestro corazón logre alcanzar amor. Para que cualquier hombre y cualquier mujer del mundo entero, cuando se les abran los ojos a esta realidad, lo único que pueda es alcanzar amor.

 

Me acuerdo del momento en el que me avisaron de la muerte de mi Padre. De verdad que lo tengo gravado. Estaba yo en casa y me llamó mi hermana por teléfono y me decía que esa mañana mi padre no había desayunado mucho, que no habían podido ponerle sangre esa mañana, que había tenido dificultad de respiración..., me iba hablando así, y decía... Ya no le podían ni levantar y en un momento determinado el corazón no iba bien... y me dice: “y se les ha quedado”. En aquel momento experimenté una cosa que nunca he experimentado en la vida, lo contrario de lo normal. Normalmente un dice: ¿Puedo hacer algo? ¡no es verdad!... “Se les ha quedado”

 

Creo que tan verdad es ese momento como lo que le está pasando a nuestro Dios. Pienso que es cuestión de amor el tomarse como reales estos momentos. Estos momentos no son comedias ni ejemplos trágicos. Estos momentos son reales para nuestro Dios. Muere y resucita. Celebramos la Pascua cada año como un eterno presente. Lleva hasta el final el amor, es real, es real en Él. Y nosotros en esta tarde incluimos toda nuestra vida. Ahí donde hemos visto metidas nuestras manos. Metemos toda nuestra vida con la suya para que nuestros hermanos logren alcanzar amor. No hay otra respuesta más que esa. “Señor mi vida junto con la tuya, llegando hasta el final en el amor. Llegando hasta el final en el perdón, llegando hasta el final asumiendo la vida de nuestros hermanos como Tú lo haces con la nuestra. Señor en esta tarde nos enseñas a amar hasta el final.” Para alcanzar amor.

 

Que durante este tiempo le pidamos al Señor como un ciego que nos abra los ojos. “Señor ábreme los ojos porque si yo veo mi vida en esta tarde gravada en tu cruz Tú Señor podrás contar conmigo para siempre”. Que nuestra madre nos acompañe puesto que nosotros no sabemos ni podemos. En bien de tantos que despertarán a la fe si nosotros despertamos. Pidamos los unos por los otros.

 

Rosa Sáez

Viernes Santo, Tarde

2 de Abril de l999