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Nuestro pan cotidiano

 

 

Los servidores de Francia-Bélgica comparten la novedad de aprovechar los actuales medios de comunicación para mantenter viva la llama de la fe que nos impulsa a la misión cotidiana.

 

 

Queremos compartir una novedad que empezó en septiembre 2016 y que ha realmente cambiado nuestra vida de oración  de muchos de nosotros. El secreto: 5 minutos de pautas de oración cada día recibidas por WhatsApp!

 

Las misioneras de la comunidad de Francia-Bélgica nos propusieron profundizar el itinerario de fe durante todo este año.  De lunes a viernes, recibimos en nuestro Smartphone un pequeño mensaje del grupo WhatsApp “pautas de oración servidores”, muchas veces por la noche. Es un guiño de ojo de Dios a través de la comunidad, como lo expresa Thanh de Bruselas “estas pautas, es un poco Dios que me llama, que me interpela.”

 

 

El día siguiente, cuando tenemos 5 minutos libres, incluso en los transportes públicos o fregando tranquilamente los platos… podemos escuchar las pautas. Durante más o menos dos semanas, profundizamos una misma verdad de fe desde diferentes aspectos, con la experiencia y la vida de las 5 misioneras que comparten esa tarea. Estamos muy agradecidos, y eso luego alimenta nuestra oración. “Es mi pan cotidiano” nos dice Hélène de Paris. “Empiezo mi día por escucharlas. Centran mi mente y orientan mi corazón y mi estado de ánimo para todo el día.”

 

 

Según las personas, tomamos el tiempo de orar justo después de escucharlas, o acompañan nuestro día haciéndonos sentirnos más cerca de Jesús, a través de las palabras e imágenes. “Me guían en mi oración y me ayudan también a ser más fiel en la oración”, añade Myriam de Bélgica.

 

 

Como lo dice Marie-Pierre de Valenciennes, “no siempre es fácil orar, y las pautas son una ayuda grande para perseverar”, sobre todo para las personas que se sienten aisladas en su fe de cara a la gente de alrededor que no la comparte. Para Isabelle, de cerca de París, estos minutos de compartir la fe permiten “meterse de lleno en la profundidad de nuestro corazón en vez de quedarse en la superficie de la vida.”

 

 

Oír la voz de las misioneras nos ayuda también a percibir la alegría y la ternura fraterna que vivimos durante los encuentros “reales” que tenemos en comunidad, y nos permite sentirnos unidos. Desde el lanzamiento de las pautas WhatsApp, muchas personas (unas 60) se han sumado al grupo porque les ha tocado esta propuesta donde Dios viene a encontrarnos en medio de la vida cotidiana.

 

 

El paso siguiente, dicen las misioneras, es que nosotros los servidores vayamos participando en las pautas, para dar también lo que hemos recibido.

 

 

 

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