En este verano Argentino hay 20.000 jóvenes misionando en toda la Argentina, parroquias, diócesis, comunidades, todos en movimiento para anunciar la buena nueva a todos los rincones de la Argentina.
Nosotros desde el 14 al 23 de enero fuimos a misionar a Tandil, que pertenece a la provincia de Buenos Aires pero tardamos 4 horas en autobús para llegar. Fuimos con un grupo de jóvenes misioneros de la diócesis de Merlo-Moreno. Les acompañamos algunas misioneras de la comunidad (Ania F., Victoria, Mónica A.) y la servidora Silvia Hidalgo.
Tandil tiene fama por ser lugar turístico pero también tiene zonas carenciadas. Nosotros estuvimos en dos de los barrios más carenciados. El centro misionero donde vivimos y tuvimos las actividades era un centro de día para chicos de la calle, el centro se llama "pajaritos de la calle". Por las mañanas estuvimos visitando las casa, por las tardes ofrecíamos actividades para niños y jóvenes que no encuentran contención es sus familias, y grupos de compartir la fe para adultos. Cerca de el centro hay otro lugar que se llama "Hogar de la Esperanza” que se dedica a personas mayores.
Estas obras sociales han sido construidas gracias a la iniciativa del padre Raúl Troncoso, que nos acompañó en esta misión. Es un sacerdote muy valorado y querido en la Argentina, ya que sufrió en carne propia, la dictadura militar argentina, vivió preso muchos años y fue torturado. Transmite una paz y una reconciliación increíble cuando uno está a su lado. Durante la misión también nos acompañaron dos diáconos permanentes: Adolfo y Pedro.
Nos sentimos muy agradecidas a nuestro Padre del cielo por poder compartir esta misión entre nosotros y con la gente de Tandil. Otra vez fuimos testigos de un Dios que se hizo presente entre nosotros. (Ania F:)
