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Nuestro futuro está lleno de esperanza

   Como cada 4 años, algunos hermanos y hermanas de la Comunidad (unos 40 miembros) nos hemos reunido en Espinosa de Henares, (Guadalajara, España) para tener el Belén - nombre de nuestra asamblea general -, desde el día 20 de abril hasta el 6 de mayo.

 

   Además de los misioneros y misioneras consagradas, estaban presentes André, sacerdote diocesano de la diócesis de Munster, y Carlos J. y Claudia y sus hijos, matrimonio misionero de Coimbra.

 

   Esta reunión del Belén era ya la cuarta de nuestra breve historia como Comunidad de Servidores del Evangelio. Muchos eran los temas que teníamos que tratar, pero gracias al previo trabajo por comisiones, pudimos avanzar ágilmente en estas dos semanas largas de asamblea.

 

   Fue muy profunda la sintonía entre todos al escucharnos presentar los temas, trabajarlos en grupos pequeños o a veces personalmente, y luego debatirlos en plenarias. Después de un balance general de la marcha de la Comunidad durante los últimos 4 años (2014-2018), hemos dedicado tiempo a temas esenciales como son: “nuestra misión específica”, “los jóvenes”, “los Servidores”, “la obediencia y la responsabilidad”, “el acompañamiento”, “la formación”, etc. En algunos momentos también fue necesario tomar decisiones y votarlas en la asamblea, como por ejemplo la “opción preferencial por los jóvenes” para estos próximos 4 años de misión. También se aprobó la creación de varias comisiones para que se puedan continuar elaborando, a lo largo de estos 4 años o de forma permanente, distintos trabajos que quedaron pendientes (itinerario formativo para jóvenes y Servidores; revisión y profundización de nuestros Estatutos).

 

   Para ayudarnos durante algunos días, nos acompañaron el P. Elías Royón, s.j. y nuestra hermana misionera Nike Vennekens, aportando toda su experiencia como canonista. El día 30 de abril elegimos como miembros del nuevo Equipo Base a Ma Amparo Checa (responsable general), Teresa Fernández y Laura Alonso. Ese día, en la eucaristía, cada una de ellas expresó con sus palabras lo que significaba el responder a esa nueva llamada de Dios, en este momento del camino de la Comunidad y recibieron la bendición de todos los que estábamos presentes en el Belén. El Belén, como siempre, cuenta con un equipo de ¨infra¨ sin el cual no sería posible realizarlo. Esta vez tanto la comida, como los viajes y muchos otros detalles han sido asumidos por las misioneras y los servidores de España, un BRAVO! para ellos. 

 

   Un momento que, sin duda, se grabó profundamente en el corazón de todos (subiremos pronto un artículo más detallado aparte) fue el día en que fuimos a Loeches para compartir la eucaristía con nuestros hermanos de la Fraternidad Verbum Dei.  Esa misa significó un re-encuentro fraterno, lleno de fe y emoción por volvernos a ver, abrazarnos en el gesto de la paz, cantar juntos aquellas canciones que todos conocemos y que tanto nos han hablado de Dios en el camino misionero. Esta misa y el ágape de después, sellaron el principio de una nueva etapa entre nosotros, que ya desde el Funeral de Maria Areitio y Jaime Bonet se ha venido gestando.

 

   Una tarde entera del Belén la dedicamos a introducirnos de lleno en el “continente digital”, captando la urgencia de “estar presentes allí” como misioneros para los jóvenes y el equipo de difusión nos contagió su pasión por la misión en las REDES. Otro día nos presentaron el programa del Discovery, (programa de acompañamiento y discernimiento vocacional para jóvenes) que se realizó primero con unos 10 jóvenes de Alemania y España y que ahora se está empezando en Corea y Japón. Una tarde tuvimos el regalazo de que Don Atilano, el obispo de Guadalajara nos visitara y presidiera la Eucaristía. Siempre es un apoyo muy grande contar con su cariño de padre y saber que nuestra comunidad es querida y necesitada en cada una de las Iglesias locales donde estamos. 

 

   El domingo 6 de mayo, antes de la dispersión misionera a los distintos continentes, terminamos el Belén con una Eucaristía super alegre festejando todo lo que el Señor nos regaló vivir estas dos semanas tan intensas, y ¡no faltó, claro, la fiesta final en clave oriental! Adelante, hermanos, a vivir la misión cada uno donde estamos y un GRACIAS enorme al Grupo base que sale y a las hermanas que asumen la Nueva MISION-SERVICIO como responsables de la Comunidad. 

 

Laurence Vasseur

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