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Noticias de Venezuela

 

 

Nuestra comunidad de Servidores no tiene fundación en Venezuela sin embargo, tenemos varias misioneras venezolanas y en concreto María Alejandra que fue hace un tiempo a Venezuela a visitar a su familia por dificultades burocráticas no ha podido regresar aún a la comunidad de Argentina donde estaba llevando a cabo su labor misionera. Por todo esto, hemos abierto esta sección en la página como un espacio de encuentro y de comunión con toda nuestra familia venezolana. Quizá Dios la necesita allí en este momento siendo servidora de la misericordia en un lugar donde se está cada día experimentando mucha miseria en todos los aspectos, y de la mano de la Virgen y experimentando la PROVIDENCIA de Dios nos transmite la fe y esperanza que sostiene a un grupo que va creciendo cada vez más en torno a la Guadalupana.

 

 

Hola queridos hermanos, un saludo cariñoso para todos. La verdad, no me es fácil escribir en este momento que estamos viviendo en nuestra querida tierra venezolana, pero sé que ustedes son conscientes de lo duro y rápido que se están dando los cambios hacia un país cada vez con menos futuro desde la mirada humana. Sin embargo, es muy real que Dios sabe extraer del corazón humano, cuando se abre, la fe que ni uno mismo creía tener. Aunque, es cierto que como Abraham dudamos muchos días, pero la Virgen nos hace no perder la esperanza.

 

En el mes de mayo de este 2017, mes de la madre y de la VIRGEN hicimos cada día por distintas casas el rosario de la esperanza. Comenzamos el 1 de mayo con una caminata con la Virgen de Guadalupe por todo el sector, la llevábamos con banderines en que estaban escritas las palabras: paz, alegría, fe, misericordia, amor, confianza, humildad, etc. y en plena lluvia salimos con la certeza de que nuestra única arma, como dice san Pablo es la oración. Cada día vamos captando la sensibilidad de la gente y la fe inquebrantable en la Virgen. Comenzamos un grupito pequeño y ahora somos casi 60 personas que nos juntamos a las 6.30 de la tarde para orar en comunidad, realmente yo estoy un poco asombrada, pues uno no deja de sentirse pobre en intentar transmitir la esperanza y la fe cuando el corazón esta compungido y a veces lleno de miedo por tanta represión, escasez, violencia y muertes, y sobre todo sentir la impotencia y des-humanidad de un  gobierno que se ríe y burla, diciéndonos mentiras en nuestra propia cara.

 

 

Bueno, como no hablar de la palabra que ha atravesado todo este tiempo las circunstancias en nuestra familia, la PROVIDENCIA de Dios en todos los niveles, desde la operación de mi padre, el buscar los recursos, como en el conseguir los medicamentos y hasta el plato de comida de cada día. Les cuento algo que nos pasó este sábado a mi mama y a mí, como sabrán todas la ciudades están paralizadas, no hay supermercados abiertos, ni tiendas, ni comercios, porque los saquean; el transporte está también paralizado y, además, se nos dañó el auto (jejeje). Sólo abren un rato en la mañana algún mercado de verduras, esto desde hace ya más de 3 semanas y por eso no teníamos nada que comer, así que decidimos salir a la calle mi mamá, con sus 70 años, otra señora y yo a ver quién nos “daba una cola” ( significa llevar solidariamente a algún lugar), nos fuimos en un volteo atrás, llegamos a la ciudad de San Cristóbal y nada, ¡cerrado! Nos regresábamos con el ánimo para abajo y nos paró otro auto para devolvernos a Rubio, mi ciudad, con miedo y sin dinero porque no teníamos efectivo, COMO MILAGRO UN ANGEL DE DIOS SIN CONOCERNOS NOS LLEVÓ AL MERCADO, NOS PRESTÓ DINERO EN EFECTIVO, NOS ESPERÓ Y NOS LLEVÓ  CON COMIDITA A CASA ¿acaso no es esto PROVIDENCIA DE DIOS?

 

 

Y como eso vamos viendo su mano protectora en todo, lo mismo cada día predicar sobre cómo la Virgen viviría esta situación y cómo vivió la cruz que le tocó vivir, nos damos cuenta que el Espíritu está vivo y uno se descalza ante lo que sale del corazón para los otros, como deseo de Dios que nadie nos robe la alegría, la esperanza y el sentirnos hermanos en medio de tanta división. Y sí, parece mentira ver que estas 60 personas que nos seguimos juntando se van sintiendo así HERMANOS,

 

 

Así que hay mucho dolor, mucha angustia, mucha incertidumbre, pero también muchos milagros de fe, de acercamiento a Dios y de Providencia, nada más me queda decirles que GRACIAS POR REZAR POR NOSOTROS Y POR NUESTRA TIERRA QUE TANTO LO NECESITA.

 

 

Les soy sincera, me siento sostenida muchos días por la oración de otros, pues la mía es muy, muy pobre, así que ¡GRACIASSSS!, por hacer suya mi tierra tan querida y tan sufrida en este momento. De parte de mi familia un abrazo.

 

 

María Alejandra, desde Rubio (Venezuela)

Mayo de 2017

 

 

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