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Ya nos está llegando la gracia desde el Cielo. Gracias Maria Areitio.

Con estas líneas queríamos sencillamente transmitiros un poco cómo hemos vivido el paso de María Areitio hacia la Vida.

 

   Querida familia: 

 

   El jueves estuvimos velando su cuerpo en Espinosa y fue un  momento que nos dejó una profunda bocanada de vida eterna.

 

   Dimos infinitas gracias a Dios por el don que ha sido su vida para todos nosotros. Su disponibilidad para resolver todo tipo de entuertos, o como dice esa preciosa canción que se le ha compuesto, para “sacarnos las castañas del fuego". También agradecimos su amor por toda la comunidad a la que llevaba tan dentro y seguía de cerca, con un interés muy particular por cada misionera… . Su amor a la Iglesia universal siguiendo paso a paso los discursos del Papa y sus viajes... Y a la iglesia local, ya que desde hace un par de años estaba el servicio de los procesos de nulidad, trabajando desde el  obispado, desde casa o desde el hospital mientras le ponían la quimio e iba leyendo allí  los cientos de folios de cada caso.

 

   María ha sido una persona con mucha originalidad y muy única dentro de la comunidad. Cada uno somos únicos... pero a María también le ha caracterizado su toque único en muchos sentidos. Así que pudimos despedirla en este clima de profunda gratitud a Dios.

 

   Los que hemos estado más cerca de ella en estos últimos años sentimos que María se ha ido al cielo en un momento de mucha plenitud. Es verdad que ha tenido que luchar con esta larga enfermedad, pero en estos últimos años, sobre todo gracias a su trabajo María ha podido disfrutar en el acompañamiento de las personas que hacen un proceso de nulidad matrimonial. Y esto le ha enriquecido mucho y le ha hecho poder poner lo mejor de sí en el acompañamiento de las personas.

 

   Tanto la misa del Jueves como la funeral del viernes fueron momentos vividos con mucha sencillez como ella lo quería y a la vez, cómo nos había pedido, en un ambiente de fiesta.
 

   Nos impresionó la cantidad de gente que María fue capaz de convocar en esos 2 días: Servidores, mucha gente del pueblo de Espinosa, muchísimos sacerdotes de la diócesis y el obispo que, presidió el funeral, todas estas parejas que hacen el camino de la nulidad matrimonial, su familia, varias misioneras y un sacerdote misionero del Verbum Dei, y todos nosotros, algunos presentes, otros siguiendo la misa por Skype y todos desde la oración.


   El encuentro con nuestros hermanos del Verbum Dei fue realmente precioso y sentimos que María lo había preparado así desde el cielo y que disfrutaba de vernos compartir y de poder agradecerles todo lo que han significado para nosotros. Un momento con un sabor muy fuerte a comunión, a Dios que es Familia.
 

   Después del funeral fue enterrada en el cementerio del pueblo de Espinosa, ya que es el lugar más nuestro y así lo había querido ella.
 

   María se fue diciéndonos que ella quería seguir trabajando desde el cielo haciendo el bien en la tierra. Y sinceramente ya sentimos la gracia que nos llega desde el cielo. Sergio, el sacerdote de Espinosa, decía en la misa que María ahora ya no tendrá que comprar billetes de vuelos en avión sino que se ocupará de los vuelos hacia el cielo adonde iremos sin transbordos y en primera clase.

 

   Bueno, con estas palabras sencillamente queríamos transmitiros la profunda alegría que sentimos de tener a nuestra querida hermana María ya en el cielo, y estamos convencidísimos de que desde allí nos va a echar un buen cable a todos nosotros.


   Un abrazo a todos y muchísimas gracias por toda la  cercanía,  el cariño y la oración de estos días en tantos mensajes que nos llegan.
 

   Con todo el cariño, Verónica Alonso y todas las hermanas y hermanos que hemos tenido la suerte de estar cerca en estos días.

 

  

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