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Misión en el corazón de la Iglesia

  Nuestra comunidad que vive en el corazón de la Iglesia, Roma, vive una intensa misión. 

   Queridos amigos y querida familia servidora,

 

   Les queríamos compartir la última experiencia que hemos tenido con 15 jóvenes de 18 años (les podéis ver en la foto delante del Coliseo!). Les hemos propuesto una convivencia de 5 días, de miércoles a domingo. La parroquia tiene un espacio que podemos usar para los jóvenes con cocina, comedor, biblioteca y habitaciones.

 

   Han sido 5 días de vivir juntos teniendo momentos de oración por la mañana antes de que salieran para el instituto, comer juntos al volver de las clases, estudiar por las tardes, y actividades en los ratos libres, como oración, compartir, testimonios, etc…

 

   ¡Ha sido una experiencia increíble!!!! Estábamos con ellos tres catequistas, nuestro párroco, y nosotras (Paola y yo, Isabelle).

 

   Empezamos proponiéndoles elegir una imagen que representara el momento que estaban viviendo interiormente. Para empezar nos sorprendió ver que algunos de ellos eligieron una foto de un prisionero, otros la de una joven con una máscara, o de una persona sola, o de un signo de interrogación.

 

   La mayoría contaba que no se sienten libres en su ambiente, que viven como encarcelados por ellos mismos, o por la imagen que tienen que dar delante de sus amigos; expresaban también sus dudas, el no saber qué camino tomar ante tantas propuestas, o decisiones que deben tomar, decían que sienten el peso de una voz que les dice por dentro que no sirven para nada.

 

   Cuando yo les escuchaba todo esto, me venía al corazón esta palabra de Dios “He visto la miseria de mi pueblo, he escuchado su grito, yo conozco su sufrimiento… He bajado para liberarlo” (Ex 3, 7-8). Son las palabras que Dios dijo a Moisés viendo a su pueblo amado esclavo de los egipcios.

 

   También hoy, Dios, que es padre y madre de estos jóvenes, es sensible a su tristeza, a su soledad, a sus cadenas, y al vacío que están viviendo. Y también yo intuía que estos jóvenes, como el pueblo de Israel en esa época, están esperando a su salvador.

 

   ¿Quién les liberará de esta tristeza, de esta negatividad, de los miedos frente al futuro? ¿Quién les hará descubrir la hermosura y el valor de sus vidas? ¿Quién les dará la alegría profunda?

 

   Me gusta orar todo este tiempo delante de esta foto donde vemos a José y a María esperando a Jesús, y con ellos, presento a estos jóvenes, también esperando ser libres.

 

   Durante estos 5 días vividos juntos, muchos de ellos descubrieron la mirada de Dios que se maravilla de la vida de cada uno : « Tu eres precioso a mis ojos » (Is 43, 4). Abrieron los ojos de la fe y entendieron que no están solos : “ no temas, porque yo estoy contigo” (Is 43, 5). Me ha marcado mucho ver sus rostros cambiar día tras día.

 

   Una de las chicas, que empezaba la convivencia llorando se despertó  el ultimo día ¡bailando y cantando!…De verdad, no eran los mismos antes y después de esos días… Qué grande! Y es verdad que vuelven a sus casas y encuentran las mismas situaciones o dificultades, pero algo por dentro ( o mejor dicho…”alguien”) ha nacido en sus corazones y les da la fuerza y la esperanza para vivirlo de otra manera.

 

   Esta experiencia me ha marcado mucho y por esto quería compartírsela. Yo creo que !esto es NAVIDAD! Ver nacer a Jesús en los corazones de nuestros hermanos.

 

   Como dice nuestro querido Papa Francisco «  Navidad eres tú, cuando decides nacer de nuevo cada día y cuando dejas a Dios entrar en tu corazón…”

 

   Así, queridos amigos, hermanos y familia, les deseamos vivir una feliz Navidad y un Feliz Año 2017, lleno de bendiciones!

 

¡Un abrazo grande a todos !!!!!

Isabelle Jacquinet

 

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