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Juntos abriendo caminos de esperanza en Riga

Catherine, misionera en Ucrania nos habla sobre su experiencia con un grupo de estudiantes africanos de Kiev en el encuentro europeo de Taize en Riga.

 

 

Después de una gran espera para la invitación y problemas de última hora con los vuelos, una representación de la comunidad de habla inglesa de Kiev llegó al encuentro europeo de Taize en Riga, Letonia, para empezar el nuevo año en un espíritu de fraternidad, simplicidad y esperanza. El hermano Benoit nos dio una cálida bienvenida. Él sabía de los obstáculos que tuvimos que superar para llevar a Letonia a un grupo de estudiantes de cuatro diferentes países africanos que viven en Ucrania. Estos encuentros ya no son sólo europeos, sino que participan en ellos representantes de todos los continentes. ¡Qué sensación fue estar juntos con miles de jóvenes orando, cantando y en clima de escucha, con la luz de la fe y un corazón abierto! ¡Han merecido la pena todas las dificultades vividas!

 

¿Por qué tan original grupo decide pasar los últimos días de 2016 en Letonia, siendo un país más frío que Ucrania? Vinimos buscando la calidez de la fraternidad, un lugar en un encuentro donde no hay barreras según tu confesión, lengua o raza. Después de la JMJ en Polonia, donde la comunidad de Ucrania participó con un grupo trilingüe (inglés, español y ucraniano), hicimos experiencia de la internacionalidad y universalidad de la Iglesia Católica y fue un momento de ampliar fronteras para los estudiantes africanos que estudian medicina en inglés en diferentes ciudades de Ucrania y no conocían más de Europa. En Polonia fueron acogidos en familias y se sintieron como en casa, hicieron muchos amigos y vieron nuevos aspectos de la Iglesia. Volvieron renovados y entusiasmados con ganas de tener otra oportunidad de saborear un pedacito de cielo en la tierra y de invitar a sus amigos a una experiencia similar. Así nació la idea de ir a Riga.

 

La comunidad de Taize tiene el don de acoger a todos sin distinción de su nacionalidad o confesión religiosa. Su música tiene un especial atractivo para una gran variedad de personas y su mensaje basado en pasajes del Evangelio llega directo al corazón. Para los jóvenes de Camerún, Nigeria, Gana y Congo, desconectados de su habitual forma electrónica de comunicación, fue una oportunidad de relacionarse con Dios y con los demás, de crear nuevos lazos y reflexionar sobre sus vidas.

 

El lugar era muy bonito y los letonios compartieron con nosotros sus vidas, sus casas, su historia y su cultura. Ellos están orgullosos de su libertad, su futuro y sus raíces. El camino recorrido desde un país exsoviético a ser un miembro de la Unión Europea es una prueba de su capacidad de recuperación y cambio y un signo de esperanza. En este contexto el mensaje del hermano Alois “Juntos abriendo caminos de esperanza” fue particularmente conmovedor. Europa necesita a los jóvenes más que nunca para construir puentes en lugar de muros.

 

El encuentro consistía en tiempos de oración, compartir y talleres. Cada uno de nosotros individualmente y como país tiene mucho que ofrecer. En Nochevieja hubo una vigilia especial por la paz seguida de fuegos artificiales y un Festival de las Naciones. Los africanos tuvieron este día un encuentro con el hermano Parfait de Togo para ver cómo llevar el espíritu de Taize a su continente y junto a él tuvieron la oportunidad de mostrar su música a los Letonios en un concierto. En el Festival de las Naciones participaron personas provenientes de Letonia, Alemania, Chequia y Polonia que oraban con nosotros cada mañana en la Iglesia Luterana donde fuimos acogidos. Terminamos la celebración deseándonos un Feliz Año Nuevo y si realmente cada uno de los participantes llevase la esperanza y fraternidad experimentada a su entorno, el saludo sería más que palabras y empezaría a ser una realidad en 2017.

 

 

Catherine Wakeling.

 

 

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