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Jesús y las mujeres

 

 

Aprovechando el fin de semana largo de 29, 30 de abril y 1° de mayo de 2017, la comunidad de Coimbra propuso un tiempo de retiro.

 

 

La Providencia de Dios reunió un pequeño grupo de "mujeres" de Coimbra. Viendo estas preciosidades el Espíritu Santo nos ha inspirado orar sobre la relación de Jesús con las mujeres del Evangelio y como el corazón de estas mujeres ha seducido a Jesús.

 

Teníamos como telón de fondo una imagen de una mujer que se encuentra dentro de un abrazo y que está abrazando al mundo, con la frase de Cantar de los Cantares: "Me has robado el corazón con una sola de tus miradas".

 

Hemos recorrido el Evangelio y nos hemos detenido en cada encuentro de Jesús con cada mujer haciéndonos la pregunta: “¿Que ha encontrado Jesús en el corazón de esta mujer para quedar tan seducido?”.  Pues bien, Jesús ha encontrado corazones fuera de sí mismos, descentrados, acaparados por la necesidad del otro. Encontró corazones agradecidos y confiados, como el de la mujer pecadora, o el de la viuda pobre. Encontró corazones acogedores y con espacio para Su vida en las hermanas Marta y María.

 

Encontró un corazón sediento y verdadero con capacidad de conversión aquel día junto al pozo de Jacob. Encontró corazones audaces y corajudos, capaces de "romper" las normas como lo hicieron la hemorroisa y la Cananea.

 

Estas mujeres marcaron la vida de Jesús y Jesús se ha dejado tocar hasta lo más íntimo de su ser. Por eso Jesús se abre y comprende que Él no vino solo para el pueblo de Israel, sino que su amor no tiene límites, va más allá de las fronteras, su Padre quiere abrazar a todos los hombres. Jesús se habrá estremecido profundamente con el gesto de la mujer pecadora, como el gesto de un amor extremo, tan fuerte habrá sido la experiencia que Jesús lo quiso eternizar en el lavatorio de los pies en la última cena. ¡A Jesús, le roba el corazón tantos gestos y actitudes de las mujeres! ¡Qué bueno! ¡Qué corazón tan humilde y amante!

 

El fruto de haber rezado estos encuentros fue muy bueno porque nos hace creer que tenemos mucha capacidad de seducir a Jesús y de abrazar el mundo. Sí, tenemos mucho para dar hoy al Cuerpo de Cristo que es la Iglesia y en los ambientes donde nos encontramos: universidad, trabajo, familia, comunidad… También hoy estamos tocando el corazón de Cristo.

 

Jesús vivo y resucitado sigue manifestándose a nosotras como lo ha hecho a María Madalena, en la mañana de la resurrección, y nos confía la misión: “Te necesito para ir y anunciar a mis hermanos que Yo estoy vivo y que estoy a su lado en todos los vaivenes de la vida”.

 

 

Fátima Pinho

 

            

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