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Familia misionera en misión

 

Este año las comunidades de Lomé y Dapaong han proyectado una misión conjunta con los jóvenes Mobas (Dapaong) y Ewes (Lome) para el verano.

 

 

Ha sido un verdadero desafío, por varias razones. Primero, el lugar donde hicimos la misión, un barrio de Dapaong (ya sabeis que nadie es profeta en su tierra)y lo segundo el vivir juntos diferentes culturas (mobas, ewes, europeos). Todos estos desafíos nos han ayudado muchísimo a salir de nosotros mismos y enriquecernos de los otros.

 

 

El grupo misionero se había ido preparando durante todo el año en las Escuelas de Evangelización y Talleres de Oración. El inicio de la misión fue el día 12 de agosto con una misa celebrada por el obispo de Dapaong. Esta misa estuvo marcada por una gran alegría y un gran deseo de anunciar el Evangelio a la población de Worgu (barrio en el que hicimos la misión). Las camisetas verdes, una cruz misionera, la sonrisa en la cara y las ganas nos identificaban como misioneros de Jesús.

 

 

Vivimos esos días en el centro juvenil “Centre San Kisito”, donde hemos compartido todo: suelo para dormir en colchonetas, mosquiteras, comida africana hecha al fuego de leña, una capilla instalada para la oración y la misa y una gran sala para las actividades.

 

 

Cada día empezaba con la oración, después salíamos toda la mañana, en grupos pequeños, visitábamos las casas ycompartíamos la Palabra de Dios orada.

La visita a las casas nos permitió acercarnos a la  realidad de este pueblo que sufre mucho pero encuentran alegría en medio del dolor. Nos sorprendía la acogida por parte de todos- animistas, musulmanes y cristianos- que nos abrían las puertas de sus casa y de sus corazón, con todos hemos compartido mutuamente la fe. Constatamos que es un pueblo sediento de Dios.

 

 

Por las tardes teníamos juegos y catequesis con los niños y adolescentes. Por las noches convocábamos a los jóvenes. Para ellos preparamos diferentes actividades:   una canción-fórum con testimonios, una “oración con los cinco sentidos”, un lavatorio de los pies comunitario y una adoración de la cruz, todo esto nos ha marcado y nos ha ayudado a reconocer el gran valor que tiene nuestra vida.

 

 

A medida que iban pasando los días el grupo misionero podía visualizar los que somos: ¡Familia Misionera en misión!

 

Maria Leão