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¡Es mayo de nuevo!

 

La hermana Catherine nos habla sobre su misión en Kiev.

 

 

¡Es mayo de nuevo! Desde nuestra llegada a Kiev en el mes de mayo hemos tenido una celebración para marcar el final del año académico en 'Dim Ditey' ('la casa de los niños' en ucraniano). Durante los últimos cuatro años, también ha sido el mes en que se realizan los últimos preparativos para las Primeras Comuniones y Confirmaciones en la Comunidad de habla inglesa. Tanto nuestra colaboración en la casa de las hermanas dominicas como mi papel como coordinadora de la catequesis forman parte de nuestro servicio a la iglesia aquí en Kiev. Este año, sin embargo, nuevas oportunidades han surgido para ofrecer nuestra misión y espiritualidad a los adultos y estudiantes en estos dos campos, que me gustaría contarles.

 

Las hermanas dominicas nos pidieron que dirigiéramos un grupo de oración y de discusión para los padres los sábados por la mañana mientras sus hijos están en clases. Es un grupo ecuménico que incluye católicos de rito romano o bizantino (greco-católicos), ortodoxos y protestantes. Es una oportunidad para compartir la fe, orar, hacer preguntas y enriquecerse mutuamente. Es un ambiente único y abierto donde cada persona intenta detenerse en medio de su vida agitada para pasar tiempo con Dios, aplicar su fe a las situaciones cotidianas y aprender de la experiencia y sugerencias de otras personas. A lo largo del año, los miembros del grupo se han acercado más a Dios y entre ellos, comprendiendo mejor cómo El actúa en y por medio de sus vidas.

 

 

Al final de cada sesión los padres anotaban sus peticiones y las colocaban al pie del altar para que las hermanas pudieran orar por ellas durante la semana siguiente. El último sábado del año, todas las peticiones fueron colocadas en una pequeña olla de barro y quemadas, un símbolo de nuestras oraciones ofrecidas a Dios y el reconocimiento del hecho de que Él nos escucha, y recibe nuestras vidas y todo lo que llevamos en nuestros corazones.

 

 

Hace dos años, me pidieron que fuera  directora  espiritual de la rama estudiantil internacional de la Legión de María en Kiev. Había oído hablar anteriormente de este grupo, pero de él sabía prácticamente nada. El presidente me dio el manual y lo leí de principio a fin. Me impresionó su compromiso y su espíritu misionero, así como su amor por la Virgen. Sentí que mi participación podría ser un enriquecimiento mutuo, aunque no era fácil saber exactamente cuál debería ser mi papel. La Legión tiene su propia estructura que no es la misma que la nuestra y ha sido un reto equilibrar espíritu y estructura. ¿Hasta dónde debo involucrarme? ¿Hasta dónde debo dirigir y hasta qué punto debo respetar lo que ya está en su lugar? Pero en la oración y en el diálogo las cosas se han vuelto más claras.

 

 

El pasado mes de septiembre sugerí una nueva reunión para complementar las reuniones semanales. La evangelización está en el corazón de la Legión, así que comenzamos una formación misionera mensual en nuestra casa donde los estudiantes pudieron recibir una charla, orar y compartir sus experiencias. Nuestro espíritu y nuestro carisma tienen mucho que aportar a los estudiantes y pueden ayudarles a personalizar y fortalecer su motivación para la misión que forma parte de sus obligaciones semanales. En una ciudad tan grande como Kiev, no siempre es fácil viajar para una reunión cuando ya está oscuro y también es fácil sentirse solo en la fe, pero para aquellos que superaron estas dificultades y se reunieron, valió la pena y salieron más fuertes por ello. El grupo ha crecido y su compromiso y espíritu de servicio han sido beneficiosos para la comunidad parroquial. Ha sido una inmensa alegría para nosotros  sacar todas las sillas que tenemos, ampliar la mesa y llenar nuestra sala de estar con jóvenes estudiantes entusiasmados y animados.

 

 

El año académico está terminando con esperanza ya que los planes están en marcha para inaugurar una rama del Movimiento Internacional de Estudiantes Católicos en Kiev, para fortalecer su identidad y sentido de pertenencia, tanto en Kiev como en toda Ucrania. El Espíritu Santo continúa inspirando y guiando a la Iglesia tanto a nivel universal como local y es una señal de la misericordia y confianza de Dios que nos invita a colaborar con él y desempeñar nuestro papel, ofreciendo lo que Él nos ha dado.

 

 

Catherine

Mayo 2017

 

 

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