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¿Dónde está la alegría?

 

 

¿Dónde está la alegría? es la pregunta que nos lanzan desde Argentina a comienzos de este 2017 un grupo de jóvenes argentinos nos comparte su respuesta.

 

 

¿Alguna vez te hiciste esta pregunta? Nosotros sí y encontramos una respuesta que queremos compartir con ustedes.

 

 

¿Quiénes somos?

Somos un grupo de siete jóvenes y seis hermanas de San Miguel que a finales de diciembre fuimos de misión a la capilla “Sagrada Familia” situada a las afueras de San Carlos de Bariloche, en el sur de Argentina. Ahí tenemos hace cinco años una pequeña comunidad de hermanas servidoras que trabajan con el Padre Javier y el Padre Ricardo. Cada verano argentino, en diciembre-enero,  va un grupo de jóvenes para apoyarles con una misión y se suman también algunos jóvenes del lugar.

 

 

¿Qué es una misión? La misión es una forma de evangelizar muy típica acá en Argentina. En grupos o parejas se visitan las casas de una zona y se ofrecen actividades para niños, jóvenes y adultos.

 

 

¿Qué hicimos?

Entre nosotros hicimos dos equipos: uno preparaba los encuentros con los niños y el otro con los jóvenes. También pudimos ofrecer dos cenas para matrimonios.

 

 

Con los niños, que tenían entre tres y trece años, nos encontrábamos en la capilla cada mañana después de la oración de los misioneros. Cantábamos y jugábamos en grupos mezclados o separados según la edad. Fue una gran alegría ver a niños de barrios muy distintos jugar juntos y así poder creer en una cada vez mayor integración entre los barrios. A través de pequeñas charlas tratábamos cada día un tema distinto: Jesús es nuestro amigo, Jesús nos necesita. Otro día un video nos transmitió quién era Santa Teresa de Calcuta y nos visitó el Beato Cura Brochero (un sacerdote argentino) en forma de títere. Ellos nos dieron una pista para la búsqueda de la alegría. ¿Adivinan cual es?

 

 

Para los jóvenes ofrecimos entre otras cosas un partido de fútbol, un fogón y una caminata con testimonios de los misioneros que tenían como fondo la parábola del Buen Samaritano. Las actividades ayudaron a consolidar un grupo misionero formados por los jóvenes que participaron.

 

 

Durante la misión pudimos visitar muchas de las familias de estos niños y jóvenes.

Además de estas actividades que ofrecimos durante una semana Jesús nos regaló algún “extra”. Celebramos con la comunidad de la capilla las fiestas patronales. Después de la misa los adolescentes nos mostraron un pesebre viviente actualizado y en continuación disfrutamos de la fiesta compartiendo choripanes y bailando chacareras.

 

 

Entre las personas de la capilla y los misioneros ya hay mucho cariño y cada año dan honor a su nombre recibiéndonos como parte de la familia. A principio del año visitamos un geriátrico para compartir la tarde cantando y charlando con los abuelos. También conocimos el centro de Bariloche y disfrutamos de las montañas y lagos haciendo el recorrido del “Circuito Chico”. Gracias al Padre Javier pudimos celebrar una misa en la montaña. Terminando la misión nos visitó el obispo Juan José Chaparro para escuchar cual fue nuestra experiencia y para celebrarnos una misa.

 

 

¿Qué es entonces lo que descubrimos durante estas dos semanas? ¿Dónde está la alegría? La encontramos amando. Ya sea jugando con los niños, compartiendo con los jóvenes, visitando una familia, cantando con los abuelos o preparando la comida juntos nos dimos cuenta que somos realmente felices cuando amamos reflejando algo del amor con el que nos ama Jesús. De esta manera se hizo realidad el lema que elegimos antes para esta misión: “Llamados a vivir la alegría del amor” ¿Te animas a intentarlo?

 

 

 

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