You are using an outdated browser. For a faster, safer browsing experience, upgrade for free today.

Hechos para una misión

 

   Toñi nos cuenta la experiencia vivida en Filipinas con jóvenes venidos de Corea y Japón. Una experiencia entre países que históricamente se han herido y cómo de lugares en que la fe es minoría llegaban a evangelizar a Filipinas, país donde hay más católicos. . El lema fue: “MADE FOR A MISSION”. Hechos para una misión porque rescatados por Cristo difunden con alegría el amor experimentado al conocer a Jesús.

 

 

   Del 27 de Enero 2018 hasta el 5 de Febrero tuvimos en Filipinas las primeras misiones asiáticas de la Comunidad, con Corea y Japón. El lema fue: “MADE FOR A MISSION”. Y realmente fueron días de experimentar la alegría de ser misioneros, de salir al encuentro de los otros y compartir la fe con ellos.

 

 

   Por las mañanas empezábamos con un rato de oración, y después, durante todo el día, fue participar juntos en el ritmo misionero de nuestra pequeña comunidad de Filipinas: visita a los enfermos de las distintas capillas, bible sharing (compartir bíblico), retiro con jóvenes, actividades con los miles de niños de nuestros barrios. ¡También pintamos nuestra capilla! Al final de cada día terminábamos con un compartir recogiendo lo vivido ese día y un ratito de oración, sintiendo, de parte de Jesús que en cada momento de ese día ... “es a Él a quien habíamos amado” (Mt 25,40).

 

 

   Doy gracias a Dios por el clima de familia, de fraternidad que hemos vivido entre nosotros, y por el regalo de la fe, que nos permite descubrir que somos hermanos, más allá de las heridas que nos hemos podido hacer en la historia.

 

 

   Me ha impresionado mucho el compartir de los japoneses y coreanos sobre la vivencia de la fe y los desafíos que hay en estos países. Seika, una de las jóvenes de Japón, compartía que en Japón sólo el 0,3% es católico, y en Corea, en comparación con Filipinas, los católicos no son muchos. Me parecía un milagro verlos transmitiendo su fe y luchando por ella, y me hacía pensar en la fuerza tan grande que tiene el Amor de Dios en la vida de cada uno de ellos, cambiando, transformando, conquistando su corazón.

 

 

   Otro de los desafíos es la realidad de suicidios de jóvenes en Corea y Japón. Yo decía en mi interior: “estos hermanos de Corea, de Japón que ahora están acá, podrían haber sido una de esas personas sino no te hubieran conocido a ti, Jesús”. Pensé en la urgencia de llegar a tiempo a cada vida y le pedía a Jesús que nos mantuviera siempre en este horizonte y esta conciencia, en medio de lo cotidiano de cada día. Como dice la canción de Marcela Gándara: “para esta hora he llegado”. ¡Por eso somos misioneros!

 

 

Que nuestra mayor alegría sea la de ver como muchos rostros,

antes sombríos y apáticos, van despertando a la alegría de amar como Jesús

 

Toñi

 

Ver más sobre la misión en Asia:

Filipinas Comunidad y protyecto pastoral: page-1723

Corea Comunidad y proyecto pastoral: page-1732

Japón nuestro primer año en Yamato:page-1501

Celebración 20 años en Japón: page-1009