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Por gracia de Dios, 3 días despues de la consagracion de nuestro nuevo obispo pudimos cenar con él y con otros dos sacerdotes de la diócesis. El misionero francés, padre Poncet y el sacerdote coreano diocesano padre Koag. Fue un regalo el poder compartir con los tres el camino que vamos haciendo como comunidad de Servidores en Asia.
De izq a dcha: Obispo Lazzaro You, el Nuncio y el nuevo obispo auxiliar.
Cenando con el nuevo obispo
En nuestra casa con el padre Poncet
También fue bonito estar juntas en los grupos de estudiantes que van surgiendo en las dos universidades que están cerca de nuestra casa, en Daejeon. Aunque llevamos apenas unos meses en esta diocesis, se nos abren muchas puertas y estamos muy contentas, sobre todo del trabajo con los estudiantes.
Siempre nos sentimos muy pobres, frente a la misión que se nos encomienda y la limitación del idioma y de nuestras miserias siempre nos asedia. Al compartir juntas, surgía sin embargo en nosotros, un corazón muy agradecido por la obra tan preciosa, que Dios ya va haciendo en nosotras y en nuestras pequeñas comunidades, y reconocíamos como un milagro, todo lo que ya somos capaces de vivir y de construir. Nos animamos siempre en la confianza en Dios y en la fe en la providencia y cada vez, conociendo más los pueblos y las necesidades por las que Dios nos ha llamado descubrimos el tesoro de la fe que Dios pone en nuestras manos. Sentimos que mutuamente estas dos comunidades nos somos impulso y complemento, ayuda y aire fresco.
Preparando el camino de Santiago
A pesar de que fueron poquitos días hasta tuvimos tiempo de visitar el seminario diocesano y Belen dio su testimonio de vocacion, en la clase de ingles, que Ester esta dando a los seminaristas de tercero.
Como nuestra casita es muy pequeña, Dios ha querido que nuestra pobreza nos abra a los demas. Le pedimos a una señora amiga nuestra de la parroquia que alojara en su casa a algunas de las misioneras, y especialmente Momoko compartía que la experiencia de compartir con esta familia toda esta semana le enriqueció mucho por poder conocer mejor asi al pueblo coreano y poderse sentir así más cercana. La verdad es que ellos se desbordaron en acogida, cariño y nos han ayudado en todo lo que han podido.
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