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Proyecto Discovery

DIOS ME QUIERE A MÍ, INCLUSO EN MIS LÍMITES

 

  Os dejamos aquí la experienca de Patricia durante estos días del primer Discovery, el proyecto joven de los Servidores del Evangelio que ha tenido lugar en Munster y en el que se han encontrado unos 12 jóvenes de España y Alemania.

 

   ¨Límites… líneas que, a veces, en nuestra historia, en nuestras vidas, determinan el punto en el que, como seres humanos, no damos más de nosotros mismos. Límites reales, marcados a veces por la propia condición humana o límites imaginarios, aquellos que nosotros mismos nos imponemos como resultado de esa vida marcada por innumerables momentos que, en ocasiones, no sabemos cómo encajar.

 

   Limitada, así me reflejaba yo frente a esta nueva experiencia que acababa de comenzar. Con ganas, con fuerza, con sed de Jesús, sí, pero tremendamente limitada… como esa especie de indefensión aprendida que nos presiona cuando no tenemos el control de algo… ¿Sabéis, no? Así me sentía yo. Pero había algo cien veces más fuerte que este sentimiento ¡Qué digo! ¡Hasta setenta veces siete más fuerte! que, como al niño al que calma el abrazo cálido y tierno de su madre, me empujaba a vivir esta aventura.

 

   Y de repente me vi día a día, durante una semana, dedicándole mi existencia a Jesús, también cuando parecía no estar dedicándosela. Es más, se la dedicaba con mis límites y desde ellos… ¿Qué locura no? Y es que, es entonces, en nuestros límites, donde Dios puede enseñarnos con más fuerza quién es él. Es en este punto donde Dios, aquella noche de lunes en la capilla, venía para enseñarme que el único que no tiene ni puede tener fin ni límite era él, y que era precisamente él quien me había querido, desde un principio, con todos y cada uno de mis defectos, pero también con todas y cada una de mis virtudes que hacían de mí una persona limitada.
 

   Fueron días de oración, de reír y de pedir; de pedir los unos por los otros, por los que estábamos allí y por los que no estaban también. Días por los que dar las gracias. Días en los que compartir vivencias, estados de ánimo, opiniones… y días en los que, sobre todo, compartir la fe. Días de alegrías y emociones. Días para aprender y días para aprender un poco menos, ya sabéis, por aquello de ser seres limitados, o bueno, quizá no tanto.

En definitiva, DÍAS PARA VIVIR.

 

Patricia García Valero.

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