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Desde la plaza de Maidán en Kiev

 

Lo primero que uno ve al salir del metro son montones de sacos de hielo, que han servido para fabricar las barricadas que limitan toda la zona de la protesta. En la plaza permanece la gente que lleva cerca ya de tres meses durmiendo en tiendas de campaña.

 

La comunidad de Nizhyn (Cristina, Isabel y el padre Juri) estuvimos  en Maidán, que es la plaza de la independencia de Kiev donde empezaron las manifestaciones contra el gobierno. Queríamos compartir algunas impresiones de este momento y de lo que sucede en nuestra pequeña ciudad.

Lo primero que uno ve al salir del metro son montones de sacos de hielo, que han servido para fabricar las barricadas que limitan toda la zona de la protesta. En la plaza permanece la gente que lleva cerca ya de tres meses durmiendo en tiendas de campaña con unas temperaturas bajísimas y se calientan en unos fuegos que mantienen en bidones. Por eso el olor es muy fuerte a humo.

 

La primera impresión es de mucha armonía y paz, en la distribución de la comida, limpieza y recogida de basura de toda la zona. Hay mucha paz también en los rostros de todos esos hombres y mujeres, muchos muy jóvenes, que están luchando por una Ucrania libre. Nuestra experiencia ha sido de contemplar a Dios en esa gente valiente, sufrida, paciente, creyente. ¡Dios está en Maidán!

Al mismo tiempo hay mucho dolor, por las personas que han perdido la vida, los desaparecidos. Muchas de las tiendas de campaña están decoradas con fotos de los fallecidos, o de los que aún no saben su paradero, en algunos puntos han improvisado una especie de altares con iconos, velas, rosarios.  Uno se pregunta: ¿de dónde sacan las fuerzas, el valor para mantenerse ahí, durmiendo a -20º?, ¿qué les hace continuar?  … indudablemente su Fe.  Estamos descubriendo a un pueblo profundamente religioso.

 

Hay un Belén en la plaza (los ortodoxos terminan el tiempo litúrgico navideño el 16 de febrero). Jesús ha nacido en las barricadas, cantan en los villancicos compuestos en este año. Dios ha escuchado el clamor de su pueblo y ha venido a liberarlo. Está acompañando sus luchas, en la esperanza de una Ucrania libre. Dios ha metido su carne en el barro.

Hemos podido contemplar, a través de las noticias, a Jesús sufriente en estos hermanos; cómo Jesús vuelve a ser golpeado, encerrado injustamente, desnudado públicamente y burlado, crucificado en estos jóvenes ucranianos.

 

Es impresionante ver como la Iglesia ha salido a la calle y acompaña al pueblo. Muchos sacerdotes ortodoxos del patriarcado de Kiev, greco-católicos, algunos romano-católicos acompañan a la gente, rezan con ellos y se les puede ver incluso confesarse en pleno Maidán.

 

Se les escucha decir, la Iglesia no debe meterse en política, pero sí debe llamar al bien, bien y al mal, mal. Saben que la mayoría de la gente busca salir del sometimiento que soportan por no llegar a liberarse del faraón, a pesar de haber salido hace 22 años de la Unión Soviética. Decía un sacerdote ortodoxo, que “la libertad nace de la dignidad que nos da Cristo y debemos luchar con la oración y el compromiso cristiano. Ucrania en este momento histórico puede recordar a Europa que sus raíces democráticas nacieron de la fe de un pueblo con valores cristianos”.

En Nizhyn la experiencia está siendo de ver el milagro de cómo Dios cuida a su pueblo por medio de sus pastores. Paradójicamente está trayendo frutos de comunión entre las distintas confesiones cristianas.

 

Un sacerdote ortodoxo empezó a orar con un grupo de fieles e invitó a nuestro cura, que junto con el greco-católico se unieron a la oración en la plaza central de la ciudad. Un par de ortodoxos y un pastor protestante se unieron después y cada día nos juntamos a rezar. En este mes se han ido creando unos lazos fraternos realmente ecuménicos, de amistad en Cristo. Cada día oran, en los distintos estilos, cantan el himno ucraniano y predican unas palabras al pueblo. Es una preciosidad ver como se complementan, se escuchan de corazón, recogen lo que el otro dice y se dejan interpelar. Hablan de devolver bien por mal, del amor al enemigo, del compromiso cristiano, de que el cambio empieza por cada uno, … Cristo vive en su Iglesia, Cristo anima a dar la vida por la justicia, por la dignidad, por caminos de amor, compromiso, sin violencia, sin venganza sino perseverando en la prueba y la oración.

Dios sabe en qué acabará todo esto, pero el Reino crece en silencio, sufre violencia y sólo el pueblo que lucha con las armas de Dios es capaz de vencer a Goliat con un canto rodado. El trigo y la cizaña luchan juntos, pero sólo el trigo va cargado de grano que será fecundo.

 

Sigan orando por la liberación de nuestro pueblo, que es tan nuestro que últimamente nosotras no hacemos más que cantar el himno de Ucrania “alma y cuerpo entregamos por nuestra libertad y así mostraremos que somos del linaje de los cosacos”. 

 

 

 

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