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Conozcamos la fuerza de la ternura

Visita de jóvenes universitarios de Corea al hospital de ancianos de la diócesis, dentro de Seocheon Amenity Welfare City el pasado 17 de mayo.

 

"Toquemos la carne sufriente de los demás y conozcamos la fuerza de la ternura"

 

Somos la comunidad en Korea y les queríamos compartir una experiencia nueva que tuvimos hace unas semanas. El 17 de Mayo, domingo, fuimos de voluntariado con los jóvenes de una de las universidades en las que trabajamos. Y realmente fue experimentar la ALEGRÍA PROFUNDA que hay cuando corremos el riesgo "del encuentro con el rostro concreto del otro, con su dolor y sus reclamos, con su alegría que contagia" (EG 88). Con estos jóvenes, así como con los chicos de las otras universidades, nos reunimos una vez a la semana, oramos juntos y compartimos la fe y lo que vamos viviendo. Es un ambiente sencillo, descomplicado, que ayuda mucho a los chicos. Pero desde hace ya un tiempo nos surgió la inquietud de crear algún espacio de voluntariado para ellos, donde pudiesen entrar en contacto real con los más necesitados y poner sus propios talentos al servicio de ellos. Esta experiencia de voluntariado podría ser un camino para encontrarse con Dios, con ellos mismos, entre ellos... Y realmente así ha sido.

 

Fuimos a un hospital de ancianos de nuestra diócesis, que está dentro de Seocheon Amenity Welfare City, un conjunto de instalaciones bastante grande para personas mayores, discapacitados... Y allí pasamos el día. Celebramos misa con ellos, ayudamos a repartir las comidas y dar de comer a los que tenían más dificultad, y por la tarde hicimos un programa de "manicura": a todos los que querían les pintábamos las uñas con colores de lo más variados. Les encantó. ¡Hasta los hombres se engancharon con la actividad! 

 

Al terminar el encuentro tuvimos un momento entre nosotros de compartir y fue increíble ver lo que esta experiencia había marcado a cada uno.  Entrar en contacto y "tocar" de cerca la soledad que viven los ancianos... sentir su alegría enorme ante la visita de alguien que viene a estar simplemente con ellos... percibir la gratitud inmensa por lo poco que pudimos hacer... nos hizo reflexionar mucho  y nos acercó un poco más a los que viven las personas mayores. Una de las chicas, Yechi, compartió lo mucho que se había acordado de sus propios abuelos, que también son como esas personas con las que habíamos pasado el día, necesitadas de compañía, de ternura.

 

Esta nueva experiencia de voluntariado fue una confirmación de las palabras del Papa Francisco: "Jesús quiere que toquemos la carne sufriente de los demás y que conozcamos la fuerza de la ternura. Cuando lo hacemos la vida se nos complica maravillosamente y vivimos la intensa experiencia de ser pueblo" (EG 270). En una sociedad tremendamente competitiva, donde a lo que se aspira es a ser el mejor aún a costa de pisar a los otros, con niveles altísimos de stress... esta experiencia sencilla, pero profunda de salir al encuentro de los otros y ver el mucho bien que podemos hacer por los demás, fue aire fresco y bálsamo para el corazón de estos jóvenes. Puede parecer una tontería, por ejemplo, esta actividad de "manicura". Sin embargo, fue algo que propusieron los chicos desde su propia iniciativa, que prepararon y llevaron adelante con toda la creatividad, y que sirvió para compartir la tarde con aquellos abuelos, en medio de risas, cercanía, conversaciones con unos y con otros... en un ambiente de verdadera familia. Alegró la vida de estas personas mayores, sacó lo mejor de estos jóvenes y, seguramente, para todos fue un pasito hacia el corazón de Jesús y su Evangelio. Y para nosotras no hubo regalo más grande que verles disfrutar con todo el corazón y sonreír profundamente.

 

 

Al final nos acercamos también a la playa, a un lugar precioso que encontramos de casualidad. Y a través de todo, pasando juntos ese día, hablando de todo en el coche de camino, jugando en la playa, comiendo unos "ramion" (una especie de noddles que les encanta aquí en Korea) en la estación de servicio a la vuelta... a través de todo Dios nos ha hecho más amigos.

 

Un camino nuevo que se abre y que sólo Dios sabe hasta dónde nos llevará. Que sea Él quien nos continúe guiando...

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