| Queridos hermanos y hermanas en la fe, el 22 de Enero hizo un año que llegamos a Lomé (capital de Togo) e hicimos el largo viaje en coche para atravesar el país y llegar hasta nuestra querida diócesis de Dapaong. Durante este año hemos estado conociendo lo que el pueblo vive durante un año civil y litúrgico: fiestas tradicionales, danzas, costumbres, Bautismos numerosos, Confirmaciones, Matrimonios colectivos, funerales, profesión de religiosas y religiosos, peregrinaciones, inauguración de una parroquia, fundaciones de nuevas comunidades, etc. Lo último ha sido la ordenación de un sacerdote diocesano y la Navidad. Si recogemos la experiencia vivida durante el año pasado, la podemos resumir en una frase: "Dios ha estado grande con nosotras y estamos alegres"
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Dios ha estado grande con nosotras y estamos alegres esto ya lo cantaban nuestros ancestros (como dirían aquí) y nosotras lo seguimos cantando después de muchos años porque Dios sigue haciendo historia de salvación con la Humanidad donde se enuentra este pequeño rincón y nosotras. Dios nos ha traido aquí porque, aunque en este pueblo todo el mundo cree en el Dios creador (no pasa como en Occidente), les falta la experiencia personal de Dios cercano, Padre tierno, amigo fiel, esposo que puede llenar una vida y hacerla feliz. Pero a la vez vamos teniendo la experiencia de que Dios nos ha traido ">aquí también por nosotras, Él nos quiere hacer felices y en la medida que van creciendo nuestras primeras y tiernas raices en este pueblo africano vamos disfrutando mucho de Su Presencia amorosa entre nosotros. Dios nos ha mimado a través de muchas palabras y gestos humanos, cuantas veces han tocado a la puerta simplemente para saludarnos!, para decirnos: ¡eh, hace mucho que no os vemos y queriamos saber cómo estáis Por nuestra casa han pasado muchas personas, empezando por los más pequeñoslos niños (podemos decir que empiezan a ser parte de la casa porque continuamente están aquí), siguiendo los adolescentes, matrimonios, consagrados, sacerdotes, y el obispo, el cual notamos que nos tiene un especial afecto. Al principio teníamos guardian en la casa cuando nosotras no está porque nos decían que el barrio no era fiable, pero ahora que nos conocen, nuestros propios vecinos nos cuidan la casa, hasta se puede decir que tenemos portero porque saben cada vez que entramos y salimos y si alguien llama y no estamos les dicen que hemos ido aquí o allí. Dios nos ha mimado especialmente a través de hemanos y hermanas en la fe. Tenemos muchos ejemplos en este punto pero hoy os contamos la amistad que se está creando entre nosotras y las comunidades que llegaron casi al mismo tiempo que nosotras: las hermanas adoratrices y las hermanas de Don Orione (cotolengo). Quizá se está creando esta amistad porque nos une la misma ilusión en el Espíritu de empezar una nueva fundación y la pobreza, en el Espíritu también, de no saber cómo y qué hacer en muchos momentos. Ha habido momentos de festejar juntas los cumpleaños de participar de las celebraciones de apertura de casas, de estudiar juntas, de orar juntas, etc en esta Navidad las hermanas de Don Orione han estado en nuestra casa dos días para Reyes, han sido nuestras primeras huéspedes, por ellas hemos habilitado una habitación que la teníamos de trastero para hacerla dormitorio, nos hicimos regalos y nos comimos una pata de cordero, estaba para chuparse los dedos Pero también han habido momentos de dificultades en las que nos hemos llamado y nos hemos pedido orar unas por las otras, nos hemos pedido consuelo, consejo, presencia, etc. Recordamos un momento en el que las hermanas adoratrices tenían problemas con el constructor de la casa, graves problemas, hasta el punto que tuvieron que ir a juicio, lo pasaron realmente mal,nos llamaron para que les ayudáramos en la traducción al francés, ya que ellas no lo sabían hablar bien y Chole fue al juicio con ellas, pero en el fondo también nos llamaban para darles ánimos. Hay mucha gente que admira a los misioneros de países pobres por la labor que hacemos, pero de dónde nos viene la fuerza para la generosidad sin medida, nos viene de Cristo. Si decimos que el núcleo de la vida para todo cristiano es la muerte y la resurrección, para nosotros también, no somos héroes de película que lo podemos y conseguimos todo por nuestras fuerzas, sino que somos pobres hombres y mujeres que cada día necesitamos de Dios y los hermanos, si no, no podemos nada. Y de esta forma, como veis, va creciendo el número de verdaderos hermanos y el Reino va creciendo. Ha pasado el año y ahora estamos en otro momento, al principio todo era novedad, por ejemplo, conocer un sacerdote un martes era motivo de nuestra conversación en la comida, o la celebración litúrgica con bailes era el motivo de la fiesta que hacíamos al llegar a casa al intentar bailar como ellos. Ahora que conocemos a mucha gente y hemos visto muchas cosas de aquí, hemos entrado en una etapa de más monotonía pero no menos bonita, le llamamos la etapa de Nazaret. Jesús estuvo muchos años en su casa haciendo muebles, disfrutando del clima familiar y amistoso, aprendiendo a escuchar a Dios detrás de lo humano y aprendiendo a expresar el amor a través de lo humano también. Nosotras no hacemos muebles pero estudiamos francés, hacemos la comida cada día, amos la casa, vamos al mercado, visitamos a alguien, paseamos por las mismas calles, damos agua a los niños y jugamos con ellos, y Anne—vé (porque ya habla el francés) da clases de religión, confirmación y está empezando a trabajar en Radio María. Este año Cristina y MªAmparo también han empezado a lanzarse un poco con catequesis para niños. Los mimos de Dios también vienen directamente al corazón cuando necesitamos profundizar en la fe para encontrar respuestas a preguntas existenciales como, ¿cómo integrar la urgencia misionera y el camino lento de ir aprendiendoa expresar el amor a nuestros hermanos?, qué sentido tiene este tiempo?. La verdad es que a veces no es fácil la respuesta cuando cada día ves a tu alrededor mucha, pero mucha necesidad a todos los niveles, material y espiritual, y no solo la ves sino que la gente te pide continuamente y tú estás en Nazaret mientras tanto. Es difícil ver que con tu estudio lento de francés, el paseo que haces por estirar las piernas, o el camino lento de una hora a la semana en clases de religión, estás alimentando a muchos hermanos que se quieren confirmar y no hay catequistas para ello, estás alimentando a los niños desnutridos que están en el dispensario, o estás dando la libertad "de los hijos de Diosa una chica a la que quieren casar según la costumbre tradicional con un hombre que ni conoce, y no va a tener más remedio que hacerlo. Sin embargo, aunque a veces experimentamos la lucha interior creemos profundamente que este no es un tiempo de espera o de brazos cruzados y por eso continuamos. Santa Teresita ya nos fue preparando en el retiro de verano para comprender que lo importante y más eficaz no es hacer muchas obras sino las pocas y pequeñas obras que hacemos en el día, hacerlas con la calidad de Su Amor. Suponemos que con esa conciencia vivió Jesús en Nazaret en su día a dí pero también es verdad que al mismo tiempo el Espíritu iba trabajando su corazón para la vida pública que tendría que vivir más adelante, y así creemos que el Espíritu está haciendo con nosotras.
Cuando estás en el terreno que conoces y controlas todavía hay mucho de uno mismo, pero cuando estás en un terreno que no conoces porque no sabes comunicarte con el otro que es muy diferente a ti porque tiene otra cultura, el tono es muy diferente, te sientes en continuo aprendizaje, como un niño grande, en continua humildad.
El tono del corazón con el que Jesús salvó a la Humanidad fue el de un corazón manso y humilde, y así comprendemos que quiere Dios que sea el nuestro. Las palabras de san Agustín nos vienen como anillo al dedo ;quieres construir un edificio de gran altura?, piensa primero en el cimiento de la humildad, cuanto más elevado sea el edificio, tanto más profundo has de cavar los cimientos. Cava en ti el cimiento de la humildad y llegarás a la cúspide de la caridad. Creemos que estamos colaborando con la Iglesia en construir el Reino, ;es un edificio muy grande no? pues para que el edificio no se caiga a la mitad el Señor necesita poner buenos cimientos que son corazones mansos y humildes como el de Jesús, pobres de nosotros mismos para que su corazón sea nuestro único cimiento. También nos da paz el saber que siempre habrá una distancia grande entre lo que nosotros hacemos y lo que hay por hacer que la salvará Él . Por todo esto queremos seguir cantando "Dios ha estado grande con nosotras y estamos alegres". También descubrimos los mimos de Dios a través de vosotros cuando estais intentando cargar con la cruz que Jesús os ha confiado cada día, cuando orais por nosotras, nos escribís y nos llamáis. Qué podríamos hacer aquí sino fuera por vosotros?, nada, nos faltarían las fuerzas, la luz, la esperanza para seguir, hace mucho tiempo que hubiésemos bajado los brazos ante la fuerza del mal porque saber que tienes hermanos que creen profundamente que se puede vivir el Evangelio y están trabajando para crear el Reino es un catapulta gradísima. Con todo esto que os contamos, ¿no creeis que tenemos muchas razones para estar felices y dar gracias a Dios?. Gracias a todos los servidores y todas las personas que colaboran con nosotras sólo os pedimos una cosa: seguid creyendo que el hombre tiene mucha capacidad para hacer el Bien a su prójimo porque Dios está con nosotros. Muy unidos en Aquel que es el Cimiento, un abrazo Comunidad de Togo |
