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Comunidad y proyecto pastoral

   Nuestra comunidad en Filipinas está formada por 4 misioneras consagradas y un sacerdote, todos españoles: Belén Gómez de Madrid, Toñi Martinez de Iznalloz (Granada), Manoli Sanchez de Monesterio (Badajoz) y Ana Palma de Granada; Darío Marote de Salamanca.

 

  La Iglesia nos ha acogido en el año 2015 (nuestra llegada a la diócesis fue en Diciembre) en la diócesis de Lingayen-Dagupan a unas 5 horas al norte de Manila y nuestras dos casas (misioneras y Dario) están en la municipalidad de Malasiqui en la provincia de Pangasinan. Es un lugar de unos 130 mil habitantes. 

 

   Nuestra misión principal es la animación pastoral de 5 capillas en una zona rural. Dario atiende las misas regulares durante la semana, y juntos nos encargamos de las catequesis de niños, de la formación para los jóvenes, de la visita regular por semana a los enfermos de la zona y llevarles la comunión, etc.

 

   Toñi y Manoli están todavía viviendo en Manila y están estudiando Tagalog para poder insertarse después en nuestra misión de Malasiqui de lleno.

 

   Somos una comunidad misionera y nuestro amor y dedicación preferencial es por los jóvenes. En este momento histórico que vive Filipinas, los jóvenes son uno de los sectores más desfavorecidos y desprotegidos.

 

      Desde hace más de un año tenemos un nuevo presidente de gobierno en el país (Duterte) y como habréis escuchado en las noticias, su eje político es acabar con el problema de la droga y su método es matar a las personas involucradas, sean consumidores o traficantes.

 

     Este camino se está llevando muchas muertes injustas de inocentes, sobre todo los más pobres, y entre ellos muchos jóvenes, ya van alrededor de 14.000 personas las que se contabilizan asesinadas. En el país esta situación se conoce como los “Extra Judicial Killings”; porque no hay un proceso legal de juicio previo a esa persona, se la asesina en el acto, por una banda de sicarios contratados para eso. La Iglesia del país está haciendo una campaña en contra, muy fuerte llamada “Not killing, But healing” (No matar sino curar). Es un problema que no se va a solucionar a golpe de gatillo en las calles de los barrios pobres, sino que requiere todo un proceso serio. Las causas profundas del problema de la droga tocan también otros ámbitos internacionales de tráfico de drogas y de comercio y hay muchas más personas  involucradas que sólo los consumidores jóvenes de los barrios. 

 

   Por todo esto, nosotros, hemos optado por trabajar en la formación de los jóvenes, en el Instituto Público que imparte clases a más de 4000 jóvenes, que son los más pobres de todo Malasiqui. Cada semana vamos un día al Instituto para darles charlas de valores, convivencias  y para estar con ellos, para que tengan la experiencia del encuentro personal con Jesús y se sientan amados, valorados, que Alguien cree en ellos y que descubran que tienen mucho para dar.

 

   Sabemos que lo que hacemos abre un camino de prevención, de apostar por ellos y de abrirles un horizonte misionero nuevo para que ellos también puedan ayudar a otros. Queremos trabajar así en la raíz de los problemas y dedicarnos a curar los corazones.

 

   Decía José Rizal, uno de los héroes nacionales del país: “Los jóvenes son la esperanza del país”. 

 

   Si queréis poneros en contacto directo con nuestra comunidad aquí os dejamos el email para que podamos contaros más cosas de nuestro trabajo misionero en esta comunidad preciosa de Filipinas.

 

Ana, Belén, Toñi, Manoli y Dario. 

Un abrazo grande.

 

email: anapalmag@hotmail.com

 

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