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Compartir de Basia Radziminska

Basia como Aneta nos comparte su experiencia de sus promesas definitivas

 

Queridos hermanos y hermanas,


  Por fin ha llegado el tiempo un poco más "tranquilo" y puedo sentarme  e intentar escribir unas palabras intentando expresar lo que ha sido    para mí este maravilloso día.

  La frase que me resume la experiencia de ese día es que "Somos  muy amados", yo no me daba cuenta que tanto... Uno se entrega día a  día, a veces ve algo de fruto, a veces no ve nada... pero este momento  fue como si se corriera el velo y pudimos ver un poquito de la  transcendencia de nuestra vida.

Los Servidores, mientras nosotras estábamos en los ejercicios, prepararon casi todo, se desvivieron preparando la fiesta, la comida, decoración etc. Y en la celebración nos acompaño el rostro de Cristo de Javier hecho mosaico de todos rostros nuestros, realizado también por  ellos.


El coro eran los jóvenes de Stezyca, el pueblo donde trabajamos desde hace un tiempo, hubo mucha gente y muchos vivieron la celebración a fondo, sintiendo que Dios les llama también a ellos;

Jacek, el sacerdote que es de ese mismo pueblo Stezyca llevó la eucaristía y nos predicó, muy sencillo y  la gente le agradeció mucho, porque no están acostumbrados a  que les predique dirigiéndose a ellos. Les llegaba mucho cuando decía que la Iglesia somos todos nosotros,
presentes aquí y ahora: las familias santas pero también rotas, la gente muy feliz pero también la gente que en este momento vive un drama en su vida, los que creen profundamente y los que se acercaron sólo por amistad porque se sienten muy  lejos de Dios.”Nosotros somos la Iglesia”

Este sacerdote compartía también que los que estamos entregando la vida a Dios como consagrados, no somos mejores que unos padres que se entregan en sus familias.
Preguntaba a la gente: " Decidme, por favor, ¿en qué mis padres son menos que yo?"

A mi me llegó mucho el momento cuando dijo que nosotros no damos nada a Dios. Una vez más en la vida me di cuenta, que es verdad, que yo no puedo dar nada que no haya recibido y se me hacia experiencia de misericordia y amor gratuito...

Otro momento en que me emocione muchísimo fue cuando después de comulgar mis hermanas de comunidad y los servidores empezaron a cantar en polaco la canción "Hoy Señor te daré las gracias por mi vivir, por el tronco en que nací....· por las veces que caí y las que me levante.... porque en todo yo Te vi...." de Brotes de Olivo;  Es una canción con la que me identifico mucho. La tradujeron en secreto y de verdad fue un regalo conmovedor.

Doy gracias a Dios por todo, por el esfuerzo de tantos hermanos de venir a Polonia, por la presencia de Aneta y Ania. que no me imagino ese día sin ellas y gracias por las oraciones de todos vosotros que no pudisteis estar aquí... Si que estabais en nuestros corazones.

 

Un fuerte abrazo a todos!

Basia

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