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Clima de milagro

 

El clima de milagro es lo que define la vivencia de nuestra comunidad brasileña de Guarulhos, el milagro de ver surgir peces en aguas que parecen muertas.

 

Si tenemos que resumir este tiempo de vivencia aquí en Guarulhos, tenemos que decir una palabra MILAGRO.

 

Es un tiempo de milagro, de ver la mano de Dios que viene a actuar en la pobreza y sucede en 2017 con nosotros como hace trescientos años,  cuando  apareció en el río Paraíba la Imagen de Nuestra Señora de Aparecida, un gran signo de la presencia de Dios. Fue con mucha fe  que se celebró este gran acontecimiento en todo Brasil el 12 de Octubre, para nosotras como Servidores del Evangelio, es un privilegio estar aquí en esta celebración tan grande.

 

Nosotras nos identificamos con estos pescadores que encontraron la Imagen hace trescientos años.  Somos  pobres pescadores en este inmenso pueblo, pero poco a poco se va obrando el milagro, vamos conociendo más esta realidad, este sensibilidad, nos vamos enriqueciendo y descubriendo que Dios desea ofrece este don que nos ha dado como comunidad, de servir el Evangelio de la Misericordia a todos los pueblos y que los hermanos de aquí lo aceptan y agradecen.

 

 

Este año confiando en que las fuerzas vienen de Dios, nos lanzamos a un proyecto, que fue preparar una misión con jóvenes de la parroquia donde vivimos, Nuestra Señora del Buen Suceso, y con los jóvenes de la otra parroquia donde hicimos la misión, Nuestra Señora de Guadalupe, y después de esto, la verdad, que solo podemos agradecer a Dios. Para preparar la misión, estuvimos seis meses profundizando desde nuestro itinerario de fe y vida.

 

Los resultados de esta preparación conjunta fueron sorprendentes, de unión, de fraternidad, de la alegría del evangelio.  Lo que el Papa Francisco tanto insiste, lo vimos realizado aquí,  El gozo verdadero de salir de nuestras seguridades y abrirnos al otro, salir al encuentro del hermano necesitado. Los jóvenes disfrutaron  al poder visitar las familias, los enfermos.

 

También en la prepararión de un teatro para los niños y para los jóvenes. Fue un verdadero milagro del Señor, que hace surgir peces en abundancia, donde parece que no se puede. Así que agradecemos a Dios y a todos los que oraron para que esta misión se pudiese realizar.

Con los chicos que hicimos la misión, queremos continuar teniendo experiencias de misión, ya para el mes de noviembre haremos un día de misión con ellos en una de las capillas de nuestra parroquia.

 

Y claro, seguimos con las actividades normales: ayuda en las pastorales, con los jóvenes, enfermos, catequistas, reconociendo que Jesús quien nos llama cada día a realizar su misión y a dar lo que recibimos, no es mucho, pero puesto en las manos de Él todo se realiza y nosotras nos sorprendemos de la fuerza que sigue teniendo Jesús en este tiempo, este siglo y en medio de esta situación económica y política por la que atraviesa Brasil y el mundo entero.

 

Comunidad de Servidores de Guarulhos

 

 

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