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Celebración de las promesas de Aleja

 

 El 4 de junio Aleja hizo  sus promesas definitivas en Caldas (Colombia).

 

Querida comunidad, amig@s:

 Después de haber celebrado mis promesas definitivas quiero  compartirles lo que significó para mí ese paso.

 Empiezo con lo que significó para mí el momento del lavatorio  de los pies y de la postración; a través de estos dos signos,  Jesús  me ha recordado y reavivado Su llamada a vivir a los  pies y al servicio de cada hermano y de la Iglesia.

 Me impacta que mi pobre vida Jesús la haya escogido para ser  encarnación y prolongación de Su mismo Amor humilde, frente a cada vida, para acogerla y valorarla.

Cuando estaba postrada le pedía a los santos lo que Juan Pablo II le dijo al Señor: “Quiero ser puente entre Dios y los hermanos”, y le confiaba mi vocación a Santa Teresita, diciéndole que ella sea la patrona de mi vocación a lo largo de toda mi vida. Fue un momento de levantar la mirada al Cielo y como Santa Teresita, contemplar que hay “águilas” que han volado muy alto en el Amor y que, con ellos, podemos contar aunque muchas veces nos experimentemos como débiles pajaritos; ellos están para ayudarnos y enseñarnos a “volar” como ellos.

Toda la celebración fue un derroche de gracia tras gracia, la presencia de varios sacerdotes de la diócesis, de las comunidades religiosas, de las familias y amigos del barrio, la presencia de muchos jóvenes con los que estamos trabajando en la Pastoral Juvenil, familias de misioneros/as, amigos que vinieron de Bucaramanga y de Bogotá, y sobretodo el regalo que Dios me hizo de que mi hermano John pudiera venir en representación de mi familia. El regalo de la presencia de Darío, de Rosa, de Anita y con ellos, la certeza de que toda la comunidad estaba presente en esa celebración a través de sus oraciones. También, tenía la certeza de que en “primera fila”, estaban presentes mi papá y mi hermana Esperanza, desde el Cielo.

 

 Tengo presente las palabras que Rosa decía al inicio de la  celebración “que los momentos celebrativos y especiales  atraviesen nuestros días ordinarios, que ellos nos sean  impulso, vida, alegría y motivo de perseverancia”, quiero  guardar en mi corazón este día tan especial, este día de  sobreabundancia de gracia, de experiencia de amor fraterno,  para que atraviese cada día sencillo y cotidiano, con sus  alegrías y dificultades; para poder decir lo que elegí como  frase del recordatorio: “No me arrepiento de haberme entregado al Amor” (Santa Teresita) que cada día pueda tener este sabor de la presencia de Jesús, de estarnos entregando a una Persona Viva.

Esta celebración ha sido para nuestra pequeña comunidad de Colombia un verdadero acontecimiento eclesial, que nos dejaba vislumbrar el sueño de Jesús de poder ser FAMILIA DE DIOS.

Nuevamente, le doy gracias a toda la comunidad en el mundo entero por hacerse presente en esta celebración con los mensajes, las fotos, los videos que me enviaron. Con gran certeza puedo decir, que los lazos de la fe son tan fuertes y mucho más fuertes que los lazos de carne y sangre.

Muchas gracias por su fidelidad y su entrega que sostienen mi fidelidad y mi entrega,

ALEJA

 

 

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