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Cada uno de nosotros es una misión

 

 

“Cada uno de nosotros es una misión y cada uno puede ser santo”- nos asegura Patrycja (Patricia) que nos escribe desde la comunidad de Gdansk, en Polonia. Ella nos cuenta cómo Dios, a través del taller de misión y evangelización,  ha pasado por su historia transformando su corazón roto, que buscaba el amor y quería ser alguien importante pero se sentía vacía, haciéndola ver que toda su humanidad puede ser expresión y lazo de amor divino para otros.

 

 

Me llamo Patrycja, tengo 25 años. Este año he terminado mis estudios y trabajo en una empresa en el departamento de recursos humanos en Gdańsk. En mi familia, cuando era pequeña, mi padre tomaba mucho alcohol, pero ahora, desde hace unos años, ha dejado de beber, por lo cual estoy orgullosa de él y sobre todo agradecida a Dios.

He tenido distintas experiencias buscando el amor, sobre todo en los chicos. Si una relación se rompía, pasaba sin mucha pausa a otra, con tal de no estar sola. Necesito atención, ser importante para alguien… y no pasaba mucho tiempo sin tener a quien me diera un poco de amor.

 

 

Cansada de intentos, pedí a Dios que me ayudara porque “lo que antes tenía por ganancia”, me estaba haciéndo daño: el corazón roto varias veces, tristeza y además estar traicionando la fe en un amor limpio, auténtico.

El sacerdote que me acompaña me aconsejó que buscara MI espiritualidad. Hace mucho tiempo que la misión me llama mucho la atención. Por eso busqué en el internet algo sobre ese tema. En octubre 2017 encontré un taller de misión y evangelización, que ofrecían las misioneras Servidoras del Evangelio de la Misericordia de Dios. ¡Y me apunté!:)

 

 

En estos talleres estoy descubriendo quien soy para Dios y estoy rescatando mis sueños. La cita de Isaías 43, 1-4: “No tengas miedo...te he rescatado...eres mio” me habla de la mirada de Dios sobre mi vida.  Me estoy dando cuenta de que yo quería SER ALGUIEN, pero Dios me ha llamado a MI, con todo lo que YO soy. Estoy empezando a descubrir mis sueños y mis capacidades y aprendiendo mucho....cada día caigo y me levanto de nuevo. Pero Él cuenta con mi humanidad. No sabía que Él confía en mí y que no tenemos que ser ideales para que cuente con nosotros. Quiere darse a conocer a muchas personas a través de lazos humanos y yo soy uno de ellos. 

 

 

Ser cristiano no siempre es facil, por ejemplo en el trabajo. Pero toda nuestra vida es una misión ahí donde estamos  y con toda nuestra vida podemos dar testimonio de ÉL. Vale la pena luchar, aunque seas el único, por la dignidad y el respeto a cada hermano. Vale la pena porque la mirada agradecida de ese hermano o su abrazo sincero, será el abrazo sincero de Dios, que te agradece lo que le has hecho en SU nombre por Él mismo.

Dios conoce nuestros sueños. Cuando Le permitamos actuar en nosotros esos sueños se irán haciendo realidad.

 

 

Cada uno de nosotros es una misión y cada uno puede ser santo.

A todo lo que Él quiera...Amen!!!!

 

 

Patrycja

Diciembre 2017

 

 

 

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