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La belleza de la obediencia

 

 

Desde Togo nos cuenta la hermana Maria Amparo su reflexión sobre la obediencia, después de la ordenación episcopal del nuevo obispo designado por el Papa para Dapaong. 

 

 

El 4 de febrero de 2017 vivimos la ordenación episcopal del nuevo obispo Dominique Guigbile y el día 5 fue la entronización en la catedral. Fueron dos acontecimientos  cargados de signos litúrgicos preciosos que encierran el Misterio de Dios, Misterio de la Gracia que Dios ha derramado  a lo largo de la historia de la Iglesia y continua haciéndolo en nuestros días para nuestra salvación. La imposición de manos y el oleo, signo del Espíritu Santo que consagra; el anillo, signo de desposorio con la Iglesia; el Evangelio, signo del ministerio de la predicación; el crucifijo, signo de la unión al sacrificio de Cristo; el báculo, signo del pastoreo y la mitra, signo de la santidad.

 

 

Lo que más me marco  fue el clima tan fuerte de servicio y obediencia en el que se desarrollaron las dos celebraciones. En primer lugar  la postración, y el juramento de obediencia al Papa, signo de donación y abandono total a Dios. Después la alegría y humildad con que Monseñor Jacques (obispo saliente y padre del nuevo), obedientemente se retira de su cargo. Y por último, el momento donde los sacerdotes, los consagrados y los responsables laicos hicimos el rito de obediencia al obispo poniendo nuestras manos entre sus manos uno a uno diciéndonos: « la paz sea contigo ». Era la primera vez que yo hacia ese gesto. Verdaderamente experimenté la paz. Me toco mucho, algo en mi alma quedo tocado. No solo era un rito externo, sino interno donde el Espíritu estaba trabajando.

 

 

En mi oración personal pregunté a Dios qué me había pasado, y comprendí que había sentido el buen olor de la obediencia en mi alma. La obediencia es una bella flor del jardín de mi alma que no estoy acostumbrada a contemplar. La castidad, la pobreza y el amor fraterno son tres flores preciosas, pero ¡la obediencia!… Creo que he profundizado poco esta parte de mi vida. Ahora, después de la ordenación de Dominique y de haber experimentado con más fuerza la cercanía de mis responsables María y Gema en su visita a Togo, el Espíritu me inspira a hacerlo.

 

 

La belleza de la obediencia esta:

- en la confianza que un hijo o hija tiene con su Padre

- en el amor expresado en el querer hacer la voluntad del Amado

- en la paz experimentada al saber que estás haciendo Su voluntad

- en la colaboración en Su mismo proyecto

- en la protección que Te rinde porque vela por ti

- en la comunión con los miembros del Cuerpo de Cristo

- en la armonía en el funcionamiento del mismo

- en la libertad de las grandes cadenas del orgullo y el egoísmo

 

 

Después de haber contemplado y olido esta bella flor me parece tan preciosa, o más, que las otras tres. Doy gracias a Dios por mis responsables que tienen nombres y apellidos y donde El se ha querido hacer presente en mi vida para que no me falte la confianza, el amor, la paz, la colaboración, la protección, la comunión, la armonía y la libertad.

 

 

GRACIAS QUERIDO PADRE POR TU DIVINA PROVIDENCIA EN CADA UNO DE ELLOS

 

 

Al final de la celebración, el obispo nos dijo que quien se sintiera joven para trabajar en la diócesis a pesar de los problemas que se levantara, y se levanto toda la asamblea. Recen por nosotros.

 

 

M.Amparo Checa SEMD

 

 

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