Belén 2010

Este mes de junio tuvimos el seguno Belén, es decir, nuestra Asamblea General como Asociación de fieles, en Argentina. Disfruten de algunos de las fotos y compartires de los hermanos.

 

HORST (Münster)

Para mi ser Servidor del Evangelio es vivir el día a dia referencia a la fe,  a una persona, la persona de Cristo unido a todos los hombres con la que me relaciono. Mi punto de referencia es el cuerpo místico y en los últimos años tengo la experiencia de que Cristo me sale al encuentro a veces ayudándome a mí y a veces pidiéndome ayuda. ¿Qué significa esto en mi vida cotidiana? Significa que vivo en mi familia y en mi trabajo con opciones concretas por Jesús en mis hermanos. Os cuento un ejemplo de mi trabajo. Nosotros trabajamos en el banco en un equipo de 5 personas y uno de ellos no es fácil de tratar. Y hace año y medio nos preguntábamos ¿Quién se coloca en el mismo despacho de esta persona? Para mí fue una opción consciente compartir con él el mismo escritorio, estamos uno enfrente del otro. Descubro el paso del amor por nuestra vida, cuando es un poco pesado entiendo que también se trata de hacerle consciente de algunos detalles que no van bien. La pregunta en el fondo es ¿Qué necesita mi compañero? Tiene que ver mucho con la pregunta ¿Qué necesita Cristo en él? ¿Qué vive Cristo en él? A la vez descubro que en mi trabajo hay cosas que no sé hacer, pro ejemplo en el computador. Ahí descubro la disponibilidad de mi compañero. En esos momentos soy yo quien recibe el amor de Dios a través de él.

 

JULIANA (Dorrego- Argentina)

Hace dos años que camino en la comunidad, y me sentía esta mañana que es un regalo muy grande. No somos conscientes de este momento histórico tan importante para la humanidad, hay gente de todo el mundo, y llega esto a todo el mundo, y esto es cambiar el mundo. Me siento como un brote dentro de otro brote. Sobre todo por la historia de mi comunidad en Dorrego. Los servidores de Dorrego son los que quedaron de las primeras misiones en Argentina y siento que yo renací de ellos. Siento que esta comunidad es única, en el sentido de que todos los estados de vida compartimos la misma fe. Yo estoy aquí gracias a la perseverancia de los matrimonios de Dorrego, de su insistencia de creer en mí y de sus hijos adolescentes, que somos un grupo que vamos caminando poco a poco. Siento que es un tesoro muy grande que podamos vivir la fe y caminar gente de 15 años, de 27, de 50 y que podamos tener el mismo corazón en Cristo. Les pido a todos que podamos seguir caminando así porque es muy enriquecedor. También con las misioneras. A veces voy a orar a las casas de las misioneras y me siento en casa, me tratan como una más. Aunque no sea consagrada. Es el primer Belén que vivo y no puedo creer todavía lo lindo que es esto.

 

 

ANIA (Polonia)

Para mí formar la familia misionera significa formar Iglesia que la construye y la sostiene Dios. Como una comunidad donde Dios está en el centro, Dios la lleva, la guía y la sostiene. Ser Iglesia tiene rostros muy concretos, de carne y hueso. Una Iglesia donde somos muy diferentes pero estamos unidos. En nuestro mundo de hoy se acentúan las diferencias, pero en la comunidad somos muy diferentes pero ponemos el acento en lo que nos une. La comunidad es un lugar donde cada uno encuentra su sitio y puede vivir.

Esta mañana oraba 1 Co 12 sobre cuerpo místico porque me parece que en Polonia y en la comunidad en amplio vivimos esa experiencia de cuerpo místico. No solo es una realidad de la que hablamos sino que lo vivimos. En todas las diferencias que experimentamos, diferencias de vida, de carácter, de trabajo nos damos cuenta que nos une un mismo espíritu, pero también que tenemos un solo Padre que las situación muy concretas de la vida nos hace hermanos unos de otros. Estoy aquí y formo parte de la comunidad no porque sea especial, sino porque soy parte de cuerpo místico. Desde esta cita también oraba sobre los miembros más débiles en cuanto que en la comunidad de Polonia hay muchos niños y una chica inválida… y supone adaptarse a sus situaciones, ir a buscar a la chica inválida a su casa que supone una hora de coche…  Pero lo que entiendo a través de ella es que todos tenemos nuestras discapacidades. Aunque algunos parecen más débiles todos las tenemos y necesitamos ayudarnos y cuidarnos. Esta forma de vivir no es espontánea pero esto trabaja mucho nuestro propio corazón y de ahí nace la conciencia de que todos somos necesarios, nadie sobra y cada cual tiene su lugar. Y como en familia cuando uno sufre todos lo acompañan y lo sufren y lo mismo cuando unos se alegran.

 

 
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