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La alegría de anunciar el Evangelio

“La alegría del Evangelio que llena la vida de la comunidad de los discípulos es una alegría misionera” E. G. 21

 

   Esta frase del Evangelium Gaudium describe este tiempo vivido en Colombia, más propiamente en la diócesis de Caldas, Antioquia. Donde la comunidad se encuentra hace once años.

 

    La alegría del Evangelio llena la vida de nuestra comunidad de Servidores en Colombia. Cada mañana al despertar, poniéndonos delante del rostro Resucitado de Jesús en la oración, es lo que enciende los motores de la fe. Sabernos profundamente amados por Jesús, y descubrir que él nos espera durante todo el día en la misión, esa es la mayor alegría.

 

    En esta alegría evangelizadora. Jesús nos envía desde la oración a la misión. Cada semana vamos a un colegio secundario donde tenemos convivencias con los jóvenes del colegio. En estas convivencias a través de juegos, dinámicas y charlitas anunciamos que tenemos un Dios que es Padre, que los ama y que siempre estará acompañándolos. Luego damos otra charlita de que su vida puede dejar una huella en este mundo. Es el milagro de cada semana contemplar a Jesús en la misión, como él pasa por la vida de estos jóvenes luego de cada convivencia, descubrimos una alegría nueva en cada uno de ellos.

 

    También cada viernes tenemos actividades en la parroquia donde proponemos a los jóvenes hacer un camino de conocer más y más a Jesús y poco a poco vamos viendo el milagro en sus vidas del encuentro con Dios en el entusiasmo, la alegría de querer participar cada viernes.

 

    Esta alegría misionera es una alegría de la comunidad, de preparar, pensar e idear juntos la misión. Es la alegría de pensar juntos como podemos amar más a Jesús y cómo podemos hacerlo amar en la misión, haciendo que otros lo conozcan y entren en esta alegría del Evangelio.

 

    Esta opción preferencial por los jóvenes nos lleva a más consagración, nos pide nuestra mente, corazón, fuerzas e inversión para llegar cada vez más a la realidad de cada joven en su contexto, y así, el Evangelio tenga una mayor incidencia e impacto.

 

   Los invito a entrar en esta alegría del anuncio del Evangelio, que puede ser desde tu trabajo, estudio y familia, que es la realidad más cercana en la que puedes incidir con tu propia vida y opciones.