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África es pobre y alegre por igual

Testimonio de Yolanda, enfermera y casada que estuvo colaborando en Togo con la comunidad de Dapaong

 

 "FELICES LOS POBRES"
 

Hola, mi nombre es Yolanda,soy enfermera,estoy casada y tengo dos hijos.

 

Mi hermana Laura,misionera, me ha pedido que cuente un poco mi experiencia y aquí estoy: este final de año por fin cumplí mi sueño de ir a Africa.
 

Después de diecisite horas de viaje llegamos a Oagadougou (Burkina Faso). Maria Amparo y Cristina nos esperaban en el aeropuero,y después de otras ocho horas en coche por una carretera hecha polvo  llegamos a Dapaong (al norte de Togo) ,Fátima y Rosa nos esperaban allí. Era el ultimo dia del año pero sólo nos quedaban ya fuerzas para comer algo e irnos a la cama.
 

Al día siguiente, cuando desperté al lado de mi amiga Elvira, ella me preguntó:

- ¿estás contenta?

 

Yo le dije: ¡¡Mucho!!, y ella, con esa sonrisa suya que llena una habitación me contestó:

- ¡¡yo también!!- y ese mismo día empezó nuestro -pequeño pero intenso- recorrido por aquellas tierras. No voy a contar todo lo que hicimos; sería largo, pero sí quiero contar mis impresiones y emociones.


África es pobre y alegre por igual.

 

La gente vive en chozas sin agua,luz,muebles,etc... y sin apenas comida, pero son hospitalarios y te sientes como en tu casa. A las hemanas servidoras del evangelio  las quieren mucho y, donde íbamos, yo sentía que nos recibían con los brazos abiertos.
 

Visitamos varios hospitales y dispensarios. En el hospital de la maternidad vi un caso que me afectó mucho; era el de un niño de unos seis años de edad que, por no darle un simple paracetamol a tiempo, se habia quedado postrado en la cama sin poder hablar,ni moverse. Yo le acariciaba la cara y pensaba que este niño tendría muy pocas posibilidades de recuperación en ese hospital tan pobre. Los niños sufren mucho de malaria. La malaria les provoca unas fiebres muy altas,y de la fiebre tan alta a veces les dan convulsiones que, si no se tratan a tiempo, pueden quedar con secuelas cerebrales. Yo miraba a Rosa,que muchas veces tenia los ojos y la nariz roja de la alergia, pero ese día los tenia más rojos que nunca.
 

Hemos conocido mucha gente buena y esa gente buena que esta allí dedicándose en cuerpo y alma a esta tierra tan pobre, son como un pozo de esperanza donde puedes beber y saciar la impotencia y la pena que en algunos momentos sentíamos: las hermanas Donorione; el hemano Joan y su pequeño dispensario; los hermanos de la Salle; Pilar y Margarita del hospital de Nayundi; las hermanas de la maternidad; Michel, el hermano franciscano que nos acompañó en el viaje de vuelta... ¡y muchos otros! Y ¡cómo no!, mis queridas hermanas Maria Amparo,Cristina,Fátima y Rosa, que las llevaré siempre en mi corazón.
 

Yo deseo para esta comunidad en África que sea como la semilla de mostaza; que crezca y se convierta en una comunidad grande y llena de frutos donde los vecinos de Dapaong y, sobre todo, los niños encuentren allí sombra y cobijo.
 
Yolanda
 
 
 

 

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