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Pascua misionera

 

Rita nos cuenta la experiencia pascual vivida en una localización portuguesa llamada Terras de Lorvão y nos comparte el testimonio de Pedro, un catequista que es la primera vez que trabaja con nosotros.

 

En el inicio del año lectivo tuvimos la propuesta de un párroco de una unidad pastoral- Terras de Lorvão- de preparar una Pascua para los chicos que harían la confirmación este año. Nos pidió que lo hiciéramos junto con los catequistas de forma  que estos lo pudieran preparar en otros años. Nos encantó la idea, no solo tener una experiencia de misión,sino también introducir a otros en esa misma experiencia.

 

 

Queríamos que esa experiencia pudiera ser también, misión para un grupo de jóvenes universitarias. Puestas las condiciones iniciales nos arremangamos y nos pusimos manos a la obra. La preparación empezó antes de Navidad con el encuentro con los catequistas. Empezamos orando juntos, buscando lo que podría ser la Pascua. Encontramos un gran grupo de catequistas muy buenos con una experiencia muy viva de Jesús.

 

Fuimos Maria (misionera) Sílvia (Servidora) y Rita (misionera), Joana, Carina, Bruna, Daniela y Francisca, (jóvenes universitarias), y todos los catequistas también asumieron un trabajo grande, con la preparación de testimonios, charlas, juegos, dinámicas…

 

 

Pedimos a Pedro, un catequista de allá que compartiera su experiencia, es un catequista joven que está en la universidad. Abajo traduje su testimonio.

 

 

Rita

 

 

 

“En la semana pasada nosotros, coordinadores de la catequesis de confirmación en las tierras de Lorvão, con la preciosa ayuda de las misioneras y del grupo de Servidores del Evangelio de la Misericordia de Dios, decidimos preparar algo para nuestros jóvenes para transmitirles el significado de la semana santa, una semana muy importante en la vida de Jesús. Contamos, además con los catequistas que no son de la confirmación y un grupo de jóvenes del 4º año de la ESO. Todos ellos han trabajado incansablemente.

Así iniciamos este camino de jueves, viernes y Sábado Santo.

 

 

El jueves llevamos alos jóvenes a participar en la celebración del lavatorio de los pies, al inicio ellos estaban muy reservados sin embargo al final de la celebración nos llegaron ecos de “feelings” muy positivos principalmente de aquellos a quien se les lavó los pies, decían “ha sido una experiencia única.”

 

 

El viernes, fue todo el día por lo que ha sido más pesado, sin embargo, en general muy positivo.

Ha empezado muy bien, los jóvenes han entrado en un clima de convivir, compartiendo los unos con los otros a través de una dinámica muy bien preparada. Después de la comida compartida tuvimos un Vía Crucis, muy sencillo y bonito. Fue por las calles de Sazes (uno de los pueblos) y terminó en la Iglesia con muchas dinámicas, también fue abierto a todos y han participado gente del pueblo. Creo que lo menos positivo de este día fue que hubo un poco de dispersión, pero me parece normal, con lo largo que fue el día.

 

 

El sábado por la tarde hemos logrado transmitir muy bien el mensaje de la reflexión y del silencio, también me ha encantado el baile transmitiendo el significado de la vigilia. Me ayudó mucho el poder participar encendiendo el “Lumbre nuevo”

 

Para terminar, creo que estos tres días han sido muy buenos, pudimos comunicar el mensaje, aunque no se vea algo nuevo que se despertó en ellos inmediatamente.

 

 

Personalmente os digo con mucha sinceridad, me ha encantado hacer parte de este grupo maravilloso, espero poder continuar  ayudando en lo que sea, y por fin que me siento muy realizado por poder compartir lo poco que ya he vivido con los más jóvenes que un día serán el futuro, y por vivir el honor de transmitir no solo a Dios sino también la riqueza que es vivir en comunidad.

 

 

Muchas gracias por la oportunidad y no se olviden nunca de esta célebre frase:” Amaos los unos a los otros como yo os amé.””

 

 

Pedro

 

 

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